Los sismos acontecidos en el país los días 7 y 19 de septiembre del 2017 provocaron afectaciones a la infraestructura pública así como a la de familias y empresas, aunque los efectos en la actividad económica de las entidades involucradas tuvieron magnitudes distintas.

El desastre natural originó daños en Chiapas, la capital del país, Guerrero, Estado de México, Morelos, Oaxaca, Puebla y Tlaxcala.

Al cotejar las variaciones anuales del cuarto trimestre del 2016 y del 2017 del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), resultó que desaceleraron la Ciudad de México, Morelos y Puebla, pero en estos últimos estados la tasa para el cierre del año pasado fue de 4.3 por ciento.

Chiapas y Oaxaca continuaron en terrenos negativos, Tlaxcala pasó de un crecimiento a una caída y Guerrero y el Estado de México trazaron tendencias de aceleración.

Los sismos no sólo afectaron a las entidades donde se presentaron daños, sino también a otros estados, debido a la interrelación comercial o por actividades en conjunto, declaró Kristobal Meléndez Aguilar, analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, quien añadió que aquellos territorios con diversificación de industrias o que llevan una tendencia al alza en población les permitirán no perder ritmo de forma temporal por las contingencias.

El ITAEE de Chiapas se contrajo 1.9% anual en el último trimestre del 2017, con lo cual hiló su cuarta caída, para igual periodo de comparación. Lo anterior derivó de reducciones en servicios, manufactura, construcción y minería.

En Oaxaca, su actividad económica descendió 2.8%, la segunda variación negativa al hilo (1.6% en el cierre del 2016), producto de bajas en manufactura, minería, construcción y el sector relacionado con la agricultura, cría y explotación de animales, aprovechamiento forestal, pesca y caza.

Héctor Magaña Rodríguez, coordinador del Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, señaló que aunado a los efectos de sismo en Oaxaca y en Chiapas, existe un rezago importante,  además de varios eventos climáticos adversos, “estos estados dependen en gran medida de la agricultura, por lo que se conjuntaron factores negativos”.

La economía de Tlaxcala decreció 0.2%, el primer derrumbe desde el 2013 (2.4%), debido a tasas negativas en construcción, campo y servicios.

Por su parte, el ITAEE de la Ciudad de México, entidad que concentra alrededor de una quinta parte del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, creció 0.9% anual en el periodo octubre-diciembre del año pasado, el peor resultado, para igual lapso de análisis, desde el 2009 (-1.9 por ciento).

Este comportamiento fue consecuencia de la desaceleración que dibujaron las actividades terciarias (comercio y servicios), las cuales representan casi 90% del PIB capitalino.

La actividad económica de Puebla y Morelos aumentó 4.3%, ascenso menor que en el último trimestre del 2016 (5.5 y 6.3%, respectivamente); no obstante, este crecimiento supera la media nacional.

Los efectos del sismo se reflejaron en la caída de servicios en Morelos, y en Puebla, en las disminuciones en construcción y en campo, así como la pérdida de ritmo en servicios.

José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, manifestó que el terremoto de septiembre sí retraso la actividad económica de estas entidades durante los meses de octubre y noviembre.

“En Puebla, Morelos y la Ciudad de México hubo daños severos que inhibieron la actividad económica durante varias semanas”, acotó.

Excepciones

Los ITAEE del Estado de México y Guerrero fueron las grandes excepciones. El primero incrementó 5.7%, el mejor cierre en el último lustro, alentado por manufactura, construcción y actividades terciarias. Mientras el segundo, tras dos contracciones seguidas, creció 4.1% por la fuerza en comercio y servicios.

El coordinador del CIEN destacó que en el Estado de México los daños por el sismo no presentaron alteraciones comerciales y, además, no se impidió el flujo de insumos que se trasportan a lo largo de la entidad.

“En Guerrero los efectos del sismo se vieron compensados con la actividad turística del estado; la zona central no sufrió afectaciones, donde se recibe a los turistas” acentuó.

Las ocho entidades federativas afectadas por los sismos representan 35.3% del Producto Interno Bruto del país. En este rubro sobresale la capital, con una participación de 18% en el total.

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