Tres jóvenes queretanos de 16 y 17 años, estudiantes del Plantel Norte de la Escuela de Bachilleres Salvador Allende, de la Universidad Autónoma de Querétaro, ganaron el primer lugar del World Robot Olympiad, celebrada en el Estado de México, con lo cual se hacen acreedores a competir en Malasia, en la olimpiada mundial.

Las canchas de la institución fueron el marco para la demostración de los robots, innovados por Miriam Eugenia Tovar Ledesma, Raúl Samir Saleme Osornio y Enrique de la Vega Chávez, quienes se mostraron orgullosos por colocar a su escuela en el ámbito nacional e internacional.

Para la ocasión, el protocolo fue sencillo, sólo una mesa de trabajo, un micrófono y una bocina. Los reflectores estaban sobre los ganadores, que junto con sus compañeros y maestros del Bachiller compartieron el triunfo.

Sacar provecho

Es hacer algo por la escuela, debemos aprovechar a los maestros, nuestras clases, para desarrollar proyectos y participar en las actividades y concursos que se ofrecen. Por ejemplo, para hacer nuestros robots, necesitamos de materias como matemáticas, física y lógica , expuso Raúl Saleme.

Previo a la presentación, la alumna Miriam Eugenia Tovar explicó que el sistema del funcionamiento del robot es una réplica del sistema de una plancha de tortillas, para la recolección de cubos en orden.

Su compañero de equipo, Enrique de la Vega, añadió que lo importante fue considerar un producto mexicano, como este alimento, para innovar dentro de la tecnología robótica.

El título del reto fue Van Gogh; es un robot pintor. El punto es juntar los cubos de colores, puestos en cuatro esquinas de una superficie, y colocarlos en un pilar por color. La idea era -de manera hipotética- pintar un pilar , detallaron Enrique de la Vega y Raúl Saleme.

El proyecto de este robot fue superado, dado que éste no tomaba de un solo cubo, sino todos al mismo tiempo, y lograron el ahorro de tiempo con su inteligencia artificial.

Algo que se me hace muy importante es que nos fijamos la meta de ganar y que aprendimos jugando, con algo que queríamos saber desde que terminamos la secundaria, tiempo en el que sabemos cuáles son nuestros gustos. Ver más allá de un pizarrón, números y letras frías , reflexionó Enrique de la Vega.

Los tres coincidieron en manifestar que no hay que odiar o temer a las matemáticas, sino que su generación debe comprender que dentro de los sistemas robóticos hay programas muy amigables .

elvia.buenrostro@eleconomista.mx