Si había un lugar ideal para establecer un restaurante o un centro dedicado a la venta de alimentos ese era la Ciudad de México, sin embargo, desde la llegada del coronavirus esto está cambiando, la tierra prometida se secó.

Desde el 21 de marzo, el gobierno de la capital del país presentó la iniciativa #ComeCDMX, cuyo objetivo es concientizar a la población sobre la importancia de la industria gastronómica y aminorar las pérdidas económicas que podrían darse por la cuarentena del Covid-19.

En ese sentido, cada establecimiento debe llenar un formulario, de ahí se le pasa a una lista de restaurantes o establecimientos de comida, la cual está siendo difundida entre medios de comunicación para que así puedan seguir generando ingresos a través de entregas a domicilio, ya sea por plataformas digitales como Uber Eats, DiDi Food, Rappi o por cuenta propia; de hecho hasta ahora hay más de 1,100 locales inscritos.

Para el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) de la CDMX, Marco Antonio Buendía, la iniciativa “es positiva, sin embargo, también es insuficiente”, ya que la población no está comprando a domicilio.

“La iniciativa es positiva porque al final contribuye a que haya algo de venta, en las juntas que tenemos con el gobierno de la Ciudad de México nos hacen mención de la iniciativa y de cualquier propuesta que apoye al sector. Sin embargo, ni con ventas a domicilio nos recuperamos, se necesitan incentivos fiscales y préstamos reales, por eso estamos alineados con la Confederación Patronal de la República Mexicana y con el Consejo Coordinador Empresarial (CCE). Necesitamos subsidios para pago de impuestos, condonaciones, crédito para pago de nóminas”, dijo en entrevista con El Economista.

El líder restaurantero precisó que la propagación del coronavirus provocó que más de 500 establecimientos de la urbe hayan cerrado y admite que si las medidas de contingencia se aplazan a doce semanas esto significaría “literalmente el quiebre de este sector”.

“Doce semanas quebraría la industria restaurantera de la capital, no habría forma de salvarla. Igual, pedimos que haya una campaña hacia la población civil de que no se consuman alimentos en la vía pública, ellos si siguen vendiendo y los que sí cumplimos de manera formal estamos cerrando, un foco de infección es el ambulantaje”, sentenció el presidente de Canirac.

Pocas ventas

El Economista contactó a una serie de restaurantes que están inscritos en #ComeCDMX, desde pequeñas fondas, pasando por comercios medianos, hasta las grandes cadenas y todas coincidieron en que la iniciativa no ha hecho que lleguen más pedidos, sin embargo, reconocieron los esfuerzos y pidieron más apoyos fiscales y económicos.

Uno de los primeros establecimientos en contactar fue Café del Centro, en la calle Donceles 96B, en el Centro Histórico, alcaldía Cuauhtémoc, donde se constató que no hay clientes ni pedidos a domicilio.

El Centro Histórico, que es una de las zonas con la mayor afluencia poblacional, pareciera que también se infectó de una enfermedad, sus calles están desoladas: es la 1:30 de la tarde y Café del Centro está vacío.

“Este es Café del Centro, en octubre cumplímos 25 años, fuimos las primeras barras de café en el Centro Histórico, con el paso del tiempo nos hemos ido enfocando más hacia los alimentos, manejamos café de especialidad de fincas que sean sustentables. Buscamos ofrecer un servicio que se ajuste a las necesidades de la población. Nuestro café les gusta a todos, desde los altos políticos hasta el ciudadano común”, dijo el propietario del lugar, César Ibarra.

“Si tú me preguntas si en estos días hemos tenido más arribo de gente o llamadas diría que no. Nos dimos de alta en #ComeCDMX desde hace seis días, tal vez, todavía la gente no entiende cómo funciona”, admitió.

César explica que por la contingencia y por la falta de ventas ha tenido que acortar sus horarios, originalmente eran de las 8:00 de la mañana a 8:30 de la tarde, ahora es de 8:30 de la mañana a 5:00 de la tarde, también ha tenido que reducir su planta; pasó de más de cinco trabajadores a dos; además este miércoles 25 de marzo ha sido el peor día de ventas, con una ganancia de 400 pesos.

“Para nosotros es importante cuidar los empleos de las personas que han estado con nosotros en las buenas y las malas. Nos gustaría tener ciertas certezas económicas y jurídicas. Entonces, doce semanas más de contingencia para nosotros sería, pues sí con todas sus letras, probabilidad de cierre (...) Les pedimos a los comensales que nos visiten, hagan sus pedidos (...) Si tuviéramos acceso a un programa de financiamiento y subsidios con un plan de pagos a largo plazo sería mejor. Lo que nos mata es la operación, pagar agua teléfono”, dijo.

Tiempos difíciles

Otro negocio que está pasando por lo mismo es Cocina Chely, local 104, ubicado en el Mercado de La Merced y que también tiene más de 25 años de estar abierto.

“Desde que aumentó el número de brotes de coronavirus en la capital las ventas bajaron demasiado. Tenemos una baja mayor al 50% de lo que regularmente se vendía en esta temporada, nuestros platillos están entre 60 y 70 pesos, ya con agua. Cada día se nos queda más comida y pronto tendremos que dejar ir a nuestros empleados, son más de cinco familias dependiendo”, recalcó Alberto Martínez, quien es hijo de los propietarios de esta cocina económica.

Alberto dijo que el escenario se vuelve más complicado, ya que desde el pasado año hubo un incendio que afectó la Nave Mayor de La Merced, donde la ayuda aún queda pendiente.

“Con el incendio y ahora el coronavirus esto cambia a peor. Mis padres son quienes operan el negocio, yo los estoy apoyando de forma digital para dar ese salto en medio de la crisis, este domingo me enteré de #ComeCDMX, después de leer la convocatoria, decidimos darnos de alta en dicha plataforma, todo suma y sirve; nos gustaría que se dieran apoyos económicos con más montos, realmente si esto sigue vamos a cerrar, no podemos afrontar 12 semanas”, dijo Martínez.

kg