Ernesto López tiene cinco años que abrió su pequeño restaurante en el Centro Histórico de la angelópolis. No pertenece a asociación alguna del sector, ni pretende afiliarse. Sin embargo, hace un mes fue requerido por la Sociedad Mexicana de Productores de Fonogramas (Somexfon) para que pague regalías por utilizar música en su establecimiento.

Al igual que el empresario, otros que no pertenecen a la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) o la Asociación Poblana de Restaurantes y Prestadores de Servicios (Apresac) están siendo visitados para obligarlos a pagar la cuota que desconocían que existiera por ambientar con discos o videos sus negocios.

El establecimiento de cemitas de Ernesto tiene ocho mesas, una pantalla plana de 20 pulgadas -que compró el año pasado- y un estéreo de hace tres años.

Las ventas al día le generan entre 500 y 800 pesos, las cuales se incrementan a 1,100 pesos en fines de semana.

Cuando abrió su negocio -refifirió- no pensó que poner música o los videos que pasan en la televisión por cable -servicio que paga cada mes- representará un costo, y que apenas en enero se lo hicieron saber los de Somexfon.

Le explicaron que el uso del material representa un cobro marcado en la Ley Federal de Derechos de Autor, que establece en el artículo 131 bis que los productores de fonogramas tienen el derecho a percibir una remuneración por el uso o explotación de sus fonogramas que se hagan con fines de lucro, directo o indirecto, por cualquier medio o comunicación pública o puesta a disposición-.

RENUNCIAN AL SERVICIO

Ante tal cobro, dejó de poner música y videos para sólo sintonizar alguna estación de radio para evitarse problemas, ya que sus ingresos -mencionó- apenas le alcanzan para cubrir sus gastos de renta del local y pago de servicios como luz, agua y teléfono.

En esa situación también se encuentran otros restauranteros sin representación gremial, como Laura Méndez, quien abrió una pizzería en las inmediaciones del primer cuadro de la ciudad, negocio que emprendió hace dos años cuando dejó de trabajar en el área de cocina de un hotel.

El promedio de clientes que tiene al día es de 10 a 20, ventas que le dejan una ganancia de 600 y 1,000 pesos.

También la visitaron en noviembre pasado para exigirle el pago de regalías, dijo que entre 1,000 y 1,500 pesos le pidieron a cambio de no ser multada.

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