La recaudación local elevada, buenos niveles de ahorro interno, el perfil adecuado de la deuda pública directa, así como indicadores económicos y de bienestar social superiores a la media nacional, ocasionaron que Fitch Ratings ratificara la calificación de la calidad crediticia de Nuevo León en “A-(mex)”, cuya perspectiva se mantiene Positiva.

“Por otra parte, los factores que limitan la calificación del estado son sus indicadores de apalancamiento elevado y sostenibilidad baja, así como las presiones de liquidez, reflejadas en el uso de líneas de corto plazo y de factoraje”, informa la agencia a través de un comunicado enviado a la Bolsa Mexicana de Valores.

Asimismo, añade, la calidad crediticia está afectada por el nivel alto de deuda en entidades descentralizadas; contingencias relacionadas con el pago de pensiones y jubilaciones de los trabajadores al servicio del estado, aunque en términos relativos, compara favorablemente en relación a lo observado en otros territorios del país; y por presiones para cubrir requerimientos de inversión y de gasto operacional en el que destaca la seguridad pública.

La calificadora define el factor de deuda y liquidez como débil con tendencia positiva. Al cierre del 2017, la deuda de largo plazo del estado, que incluye la deuda del Instituto de Control Vehicular, ascendió a 45,472 millones de pesos, nivel equivalente a 1.05 veces los ingresos disponibles; por otro lado, el servicio de la deuda consumió 93% del ahorro interno.

En la Ley Federal de Ingresos 2018 se cuenta con 2,550 millones de pesos autorizados en deuda de largo plazo, destinados a inversión pública.

“En el 2017 se realizó la reestructura y refinanciamiento de la deuda. Entre otras variables, mediante esto se disminuyeron las sobretasas pactadas, se cambió el perfil de amortización y, para cada financiamiento, se afectó un porcentaje de las participaciones federales del estado para cubrir su servicio (intereses y amortización)”,  subraya Fitch.

La totalidad de la deuda de largo plazo está inscrita en Fideicomisos de Administración y Fuente de Pago, y se tienen contratados instrumentos derivados de cobertura ante alza en las tasas de interés sobre casi 45% de la deuda.

La obligación bancaria de corto plazo registra un saldo de 2,691 millones de pesos al cierre del 2017.

La calificación del estado se ve limitada por el alto nivel de deuda de entidades descentralizadas. Al finalizar el año pasado se mostró un saldo de 18,242 millones de pesos de deuda, que no se considera como responsabilidad directa del estado; alrededor de 80% de dicho monto corresponde a la Red Estatal de Autopistas y el resto es deuda bancaria de Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey.

En términos de ingresos locales Nuevo León destaca a nivel nacional, ya que su recaudación representa coeficientes superiores a 20% de los ingresos totales.

“De acuerdo a las acciones de la administración, se espera que su flexibilidad financiera se mantenga favorable y supere el efecto negativo de la eliminación de la Tenencia y la presión del gasto. Por su parte, la inversión se recuperó en el 2017, que es equivalente a 5.3% del gasto total”, agrega la agencia.

gestión

La perspectiva Positiva de la entidad considera el fortalecimiento financiero registrado en los últimos dos años, generado por mejoras en la gestión administrativa.

Nuevo León presentó ingresos disponibles crecientes y mayor nivel de control de gasto, factores que ayudaron a aumentar el nivel de ahorro interno.

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