Querétaro, Qro. Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) resultan ser uno de los segmentos más vulnerables dentro de las cadenas de proveeduría, por lo que reforzar sus capacidades entreteje los principales desafíos de este sector productivo.  

La presidenta de la Asociación de Mipymes Industriales (Amiqro), Beatriz Hernández Rojas, expuso que este segmento empresarial requiere, y tiene el reto, de fortalecer sus controles de calidad. 

Además de enfrentarse a la falta de análisis de datos para la toma de decisiones, la limitada capacidad financiera de inversión y reinversión, así como poca capacidad de endeudamiento. 

Estas deficiencias se presentan en las diversas ramas de desarrollo de las mipymes, en el comercio, servicios e industrial, en este último se presenta en la proveeduría de indirectos.  

“Son muchos los retos que enfrentamos por la naturaleza misma de ser este tamaño de empresa. Resultamos ser la parte más vulnerable de la cadena de proveeduría, primordialmente por nuestras limitadas estructuras organizacionales, en algunos casos por la inmadurez de los procesos que tenemos al interior de las empresas”, expuso.  

También, dijo, aunque existen oportunidades que abre la industria, el desafío es lograr que se cristalicen y se traduzcan en dar acceso a las mipymes a la cadena de proveeduría de las grandes empresas. 

Alistan centro 

Por tanto, la conformación de un Centro de Desarrollo Pyme de la Industria se forja como una estrategia de acompañamiento para potenciar el crecimiento de las empresas de menor dimensión.  

El presidente de la Comisión para el Fomento de la Proveeduría Industrial de Amiqro, Alfredo Moreno Hernández, explicó que el proyecto para conformar el centro está en desarrollo, con el objetivo de impulsar la profesionalización de las empresas y el cual se espera presentar oficial en próximas fechas.  

“Queremos ser un puente entre la industria, Amiqro y las pymes, queremos ser un puente, un vínculo y ayudar a calificar a la proveeduría industrial, ayudarles a seleccionar a pymes que están haciendo un esfuerzo por institucionalizarse frente a la gran industria”, explicó.  

Moreno Hernández refirió que existe una gran oportunidad para estructurar los procesos productivos, así como su estructura organizacional y ayudarles a obtener certificaciones en normatividades.  

A esta situación se suma el alto costo que para una pequeña empresa representa acceder a una certificación, toda vez que las casas certificadoras cotizan en dólares sus servicios, que pueden ascender hasta a 80,000 o 90,000 pesos. 

Con la finalidad de acercar este tipo de servicios a las mipymes -añadió- se trabaja en conjunto con la Secretaría de Desarrollo Sustentable (Sedesu), dependencia que aporta partidas para apoyar la certificación.  

Las mipymes industriales -agregó- se desarrollan en diversos segmentos productivos, como el de empaque, mantenimiento, maquinado, fabricación de moldes, entre otro tipo de proveeduría indirecta.  

“Hoy en día la normatividad pide que se reduzca el riesgo para la gran industria, y una pyme puede representar un gran riesgo si no surte a tiempo a lo que se dedica suministrar, podemos detener una línea y eso implica una multa millonaria para la gran industria, simplemente por falta de mantenimiento o una falta de capacidad de respuesta de la pequeña empresa puede afectar de manera sustancial los procesos productivos de la gran empresa”, destacó el empresario.

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