Puebla, Pue. Dueños de 40 comercios longevos ubicados en el Centro Histórico de Puebla, 10 de los cuales abrieron antes del inicio de la Revolución Mexicana, presentarán al ayuntamiento, a principios del 2016, la propuesta para que se pueda integrar una guía turística, con el fin de que sean visitados.

Lucía Hernández, Rosa María Orts y Napoleón Gómez, propietarios de la Dulcería Lirio, Joyería La Valenciana y la cerería El Faro, respectivamente, son quienes encabezan esta propuesta, pues comentaron que a pesar de la llegada de otro tipo de negocios o franquicias, han logrado sobrevivir en todo este tiempo.

Napoleón Gómez recordó que en el 2010, cuando se cumplió el Centenario de la Revolución Mexicana, fue reconocida una decena de comercios por las autoridades municipales y del estado, e incluso los promovían entre los turistas con visitas guiadas y trípticos; sin embargo, pasado el acontecimiento, se olvidaron de ellos.

Consideró que al ser testigos de la actividad económica de la ciudad durante décadas, sería interesante que los visitantes sepan que aún hay negocios que no cambian su giro y que han sido administrados por dos generaciones.

Refirió que sólo necesitan promoción por parte de la autoridad municipal y que se impriman folletos, ya que de las explicaciones de cada establecimiento se encargarían los propios dueños y sus empleados.

Explicó que 80% de los comercios se encuentra en un radio de 6 kilómetros, respecto del Zócalo de la ciudad, por lo que sería fácil para el visitante recorrer en dos o tres horas.

Buscan integrar un catálogo

Comentó que hace seis meses plantearon la idea al ayuntamiento, pero a su vez les pidieron sumar a los 40 establecimientos y recabar la información de cada uno, con el propósito de poder también trabajar un catálogo.

Mencionó que a principios de año buscarán el acercamiento con la autoridad para al menos conformar la guía turística y, con ello, que se hagan los recorridos sin costo alguno.

Rosa María Orts explicó que algunos conservan el mismo mobiliario desde que abrieron los fundadores, lo cual quedó plasmado en fotografías que exhiben en sus locales.

Tenemos personal con 20 y 30 años trabajando, quienes incluso trabajaron con nuestros padres y conocen la historia de nuestros negocio , agregó.

Mencionó que han visto cerrar negocios longevos no solo porque se instalan franquicias, sino por el desinterés de familiares de los fundadores para mantenerlos.

Agregó que se han resistido a bajar cortina, porque más allá de las ventas que puedan tener, representan una parte de la historia de esta ciudad.

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