Derivado de la pandemia, las principales ciudades del país perdieron competitividad y mermaron su camino a la diversificación, además de aumentar la desigualdad en los salarios de la población e incrementar el número de trabajadores que declararon no percibir ingresos, informó el Índice de Competitividad Urbana (ICU) 2021 del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).

Al presentar la nueva edición del estudio, la directora del Imco, Valeria Moy, explicó que el puntaje general de competitividad del ICU, que se divide por grupos de ciudades, disminuyó, lo que se traduce en un retroceso de indicadores económicos, sociales y educativos.

Por ejemplo, 65% de las ciudades evaluadas tiene una competitividad media alta o media baja, mientras que 17% baja o muy baja. También se redujo el porcentaje de ingresos propios de las ciudades (de 28% a 26% del total ingresos públicos) y se observó 18% menos Inversión Extranjera Directa (IED) neta en promedio.

Valeria Moy ahondó que la edición de este índice tomó mayor relevancia porque mostró una mejor radiografía sobre cómo la pandemia cambió la vida de la población y los resultados de las acciones para evitar los daños.

Recordó que el objetivo original del ICU es el de medir la capacidad de las urbes del país para atraer y retener talento e inversión, evaluando su competitividad. 

La muestra se compone de un total de 69 ciudades, las cuales concentran 63% de la población nacional, 84% del talento (población con educación técnica y superior), 86% del PIB y 88% de la inversión fija bruta.

El ICU se divide en 10 subíndices: Derecho, Medioambiente, Sociedad, Sistema Político, Gobiernos, Mercado de Factores, Economía, Precursores, Relaciones Internacionales e Innovación.

A la par, se generaron seis niveles de competitividad (alta, adecuada, media alta, media baja, baja y muy baja) para evaluar cuatro grupos de ciudades: más de 1 millón de habitantes, de 500,000 a 1 millón, de 250,000 a 500,000 y menos de 250,000 personas.

Si bien ninguna urbe logró estar en la clasificación de competitividad alta, en el grupo de ciudades de más de 1 millón de habitantes Valle de México, Guadalajara, Querétaro, Monterrey y Mérida se posicionaron como líderes al lograr un nivel adecuado de competitividad; en tanto, Cuernavaca ocupó el último lugar (media baja).

En el grupo de más de 500,000 a 1 millón de habitantes, Saltillo, Culiacán, Durango y Mazatlán se colocaron en la clasificación adecuada, mientras que Cuautla, en muy baja. En el rango de 250,000 a 500,000 personas, solamente Los Cabos y Puerto Vallarta estuvieron en adecuada. Cárdenas y Salamanca en la clasificación muy baja.

En las ciudades de menos de 250,000 habitantes, el líder fue Piedras Negras, en adecuada, y al final San Francisco del Rincón, en muy baja.

Guadalajara presentó el mayor dinamismo en la pandemia al pasar, en el grupo de más de 1 millón de habitantes, de la sexta a la segunda posición, gracias a que creció el porcentaje de hogares con computadora e internet y el presupuesto para transporte no motorizado.

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