Monterrey, NL. Con base en la segunda reestructura de deuda de Nuevo León, que realizó el gobierno estatal en el primer semestre del 2018, se ahorrarán 739 millones de pesos en pago de sobretasas de interés durante la actual administración.

Además, la reestructura de la deuda que se efectuó durante el 2016 y el 2017, por un monto de 41,904 millones de pesos, permitirá ahorrar a la presente administración 3,194 millones de pesos en pago de intereses y cambio en el perfil de amortizaciones, afirmó Carlos Garza Ibarra, secretario de Finanzas y tesorero general del estado.

El funcionario informó que en esta segunda vuelta de la reestructura se contrataron créditos con sobretasas de interés más bajas así como nuevo endeudamiento con distintos bancos, con lo que se pagó financiamiento por 31,480 millones de pesos.

Algunos de estos créditos fueron adquiridos durante la administración anterior y reestructurados por la actual, así como otros financiamientos fueron contratados en el 2016 y el 2017.

El gobierno estatal decidió realizar una nueva reestructura ya que “en el mercado financiero existían las condiciones propicias, y las instituciones bancarias presentaron nuevas propuestas en condiciones favorables para Nuevo León en el marco de la Ley de Disciplina Financiera para las Entidades Federativas y los Municipios”, explicó Garza Ibarra.

Disminución

“Desde el año pasado se ha observado en Nuevo León que están buscando generar una reestructura que implique menores tasas de interés, con una nueva arquitectura financiera que le permita disminuir el costo del manejo de la deuda y de los intereses que genera”, comentó a El Economista, José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico.

En términos generales, dijo, hay un buen manejo de la deuda por parte del gobierno estatal y se ha logrado disminuir la presión que les heredó la administración pasada.

Por otra parte, detalló que el aumento de tasas de interés va a presionar a todas las entidades federativas, así como al gobierno federal, para que eviten que estos incrementos en los réditos acaben generando mayores costos, “ésa es una presión que en los siguientes años van a tener”.

En el caso de Nuevo León, debido a que la deuda heredada fue sustantiva, opinó que lo anterior va a comprometer recursos, lo que va a implicar que se consuma capacidad financiera que el estado podría utilizar en inversión u otro tipo de gastos.

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