Moody’s bajó las calificaciones de emisor del estado de Nayarit a “B3” (escala global) y “B1.mx” (escala nacional) desde “B1/Baa3.mx”, disminuyó su evaluación del riesgo crediticio base (BCA, por sus siglas en inglés) a “caa1” desde “b1”, redujo sus calificaciones de deuda respaldada a “Baa3/Aa3.mx” desde “Baa1/Aa1.mx” y colocó las calificaciones en revisión para una baja adicional. La perspectiva anterior fue Negativa.

La reducción de las calificaciones y su colocación en revisión a la baja reflejan un deterioro significativo de la posición de liquidez de Nayarit y una presión financiera considerable derivada de su débil desempeño operativo y de continuas presiones sobre los ingresos que probablemente continuarán al menos hasta 2021, destacó la agencia.

“Nayarit últimamente se ha retrasado en el pago del servicio de la deuda de sus créditos bancarios de corto plazo, ya que experimenta una disminución de los ingresos operativos y presiones recurrentes sobre el gasto, lo que evidencia las débiles prácticas de gobierno interno y planeación del estado”, añadió.

Moody’s prevé que el estado aumente su déficit operativo bruto a 9.6% de los ingresos operativos en el 2020 y a 12.6% en el 2021. Lo anterior debido a que atraviesa una profunda recesión económica relacionada con la pandemia, la cual es un riesgo social que ha derivado en una disminución de los ingresos propios, incluyendo impuestos provenientes de la industria turística estatal, además de caídas en las transferencias federales no etiquetadas (participaciones).

También espera que Nayarit registre un déficit financiero equivalente a 4.3% de los ingresos totales en el 2020 y a 5.5% en el 2021. La muy baja posición de efectivo de sólo 368 millones era equivalente a 0.1 veces los pasivos circulantes a junio del 2020, y permanecerá bajo presión; esto limita la flexibilidad financiera para administrar sus balances significativos de deuda de corto plazo, los cuales son equivalentes a 17.1% de la deuda directa.

“Nuestra revisión de las calificaciones se centrará en la capacidad del estado de resolver sus balances de deuda de corto plazo vencidos, de establecer una estrategia de liquidez sostenible que le permita cumplir con sus obligaciones en el mediano plazo y de prepararse, al mismo tiempo, para un cambio de administración en septiembre del 2021. La diferencia de un nivel entre la BCA y las calificaciones de emisor refleja la posibilidad de que Nayarit pueda hacer frente a los pagos vencidos de préstamos de corto plazo sin imponer pérdidas para sus acreedores”, describió.

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