Moody’s de México bajó las calificaciones de emisor del estado de Durango a “Ba2/A2.mx” (escala global/escala nacional) de “Ba1/A1.mx”, y cambió la perspectiva a Negativa de Estable.

La calificadora informó que retirará las calificaciones de emisor y de deuda de la entidad debido a que no cuenta con información suficiente.

La baja de las notas crediticias “refleja déficits financieros mayores a los registrados en años previos, situación que Moody’s considera continuará generando presión negativa en su liquidez y provocará que el estado necesite más deuda de corto plazo”, explicó la agencia a través de un reporte.

Los déficits financieros del estado aumentaron a 6% de los ingresos totales en el 2018, de un déficit promedio de 1.9%, reportado en el periodo del 2014-2017. De acuerdo con la calificadora, el mayor déficit reportado por la entidad durante el año pasado se debió a la combinación de un crecimiento débil de los ingresos propios y a un incremento de 72% en el gasto de capital.

Los déficits financieros de Durango ahora exceden por mucho la mediana de déficit de 1% entre los estados mexicanos calificados en “Ba1”. Moody’s no cuenta con información detallada sobre los planes para revertir la tendencia registrada. Sin embargo, espera que las transferencias federales etiquetadas para financiar proyectos de infraestructura disminuyan y que esto dificulte al estado revertir el deterioro financiero.

Moody’s indicó que los déficits financieros han ocasionado que se deteriore la posición de liquidez del estado. El efectivo y equivalentes cayeron a 0.3 veces el pasivo circulante en el 2018, de un promedio de 0.7 veces entre el 2014 y el 2017. Esto coloca el indicador de liquidez de Durango muy por debajo de la mediana de 1.0 veces para estados calificados en “Ba1”.

Durango también ha contratado montos mayores de deuda de corto plazo, la cual aumentó a 1,100 millones de pesos para el cierre del 2018, de un saldo promedio de 475 millones en el lapso del 2016-2017.

La deuda de corto plazo del estado fue equivalente a 14.7% de la deuda directa e indirecta total al cierre del último año, por encima de un promedio de 7.1% entre el 2014 y el 2017, y Moody’s espera que el estado necesite continuar manteniendo saldos elevados de deuda de corto plazo para cubrir sus déficits en el 2019 y el 2020.

La mayor dependencia en créditos de corto plazo continuará elevando los costos de servicio de la deuda, los cuales incrementaron a 3.5% de los ingresos totales en el 2018, de un promedio de 1.8% en el periodo del 2014-2017.

Debilitada posición

El cambio en la perspectiva a Negativa refleja las presiones citadas, especialmente la expectativa de Moody’s de que Durango continuará reportando déficits financieros relativamente importantes, y que continuará utilizando créditos bancarios de corto plazo para satisfacer sus necesidades de liquidez.

“La debilitada posición de liquidez de Durango le dará una capacidad relativamente limitada para enfrentar choques inesperados”, señaló la agencia.

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