México no está preparando capital humano suficiente para las empresas nacionales y trasnacionales, las principales generadoras del empleo que requiere el país, afirmó Claudio X. González, presidente de la organización Mexicanos Primero.

González expuso que la falta del idioma inglés pone en una profunda desventaja a los niños y jóvenes de la República Mexicana, en relación con sus pares del mundo.

Durante su visita a Querétaro, en donde impartió conferencias sobre las condiciones de la educación en México, el líder de Mexicanos Primero planteó que los empleos bien remunerados y con un valor agregado requieren del idioma inglés.

Dijo que la falta del idioma en los niños y jóvenes mexicanos limita los beneficios económicos que ésta conlleva.

El inglés es absolutamente indispensable para el futuro de los jóvenes y niños del país , sostuvo.

Reprobados

Claudio X. González refirió un estudio aplicado por Mexicanos Primero a 4,700 jóvenes mexicanos, en 11 distintas ciudades del país: Culiacán, Distrito Federal, Guadalajara, León, Mérida, Monterrey, Puebla, Saltillo, Tijuana, Toluca y Tuxtla Gutiérrez.

La evaluación arrojó que 79% de los encuestados desconocen totalmente el idioma inglés; 13% estaría en un nivel A1, equivalente al cuarto grado de primaria, y 5% en el A2, correspondiente a primero de secundaria.

Estos jóvenes, que los evaluamos en la preparatoria y deberían de tener el nivel B1 en el marco de referencia europeo, sólo 3% tuvo el nivel que requiere la misma Secretaría de Educación Pública , detalló Claudio X. González.

A pesar de que la ciudad de Querétaro no está dentro de las 11 metrópolis evaluadas, la situación se extrapola al estado.

Los resultados de Querétaro se parecen mucho a los resultados de México , aseveró.

No obstante, el presidente de Mexicanos Primero consideró, es un estado en evidente pujanza, con una gran capacidad hacia el futuro.

González agregó que si la ciudad se muestra mejor que el promedio nacional, esto no es suficiente para el empuje que se requiere en la actualidad; falta cantidad y calidad educativa.

lourdes.duran@eleconomista.mx