La economía veracruzana depende de la dinámica de su actividad industrial y en los últimos años, ésta se ha convertido en un foco de atención.

El principal sector económico de Veracruz es el conjunto de industrias manufactureras, con una aportación de 18.4% del Producto Interno Bruto (PIB) del estado; en cuarto y sexto lugar se ubican la construcción (8.8%) y la minería (6.9 por ciento). La actividad secundaria representa 36.7% de la producción total.

En los primeros cuatro meses de este año, la actividad industrial presentó una caída anual de 3.3%, que representó permanecer en números rojos en los últimos tres años; desde el 2013 empezó a trazar una tendencia a la baja, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Dentro de este rubro, en el mismo periodo de análisis, el sector manufacturero, con su variación anual de -11.4%, exhibió el mayor desplome en más de 20 años.

Si se considera el primer cuatrimestre del 2012 contra igual lapso de este año, el valor de la producción industrial de Veracruz mostró una disminución de 10.6%, nivel que coloca al estado en la posición 30 entre los de peor desempeño, lejos de los resultados positivos obtenidos por Aguascalientes (39.3%), Guanajuato (35.2%) o Querétaro (31.3%), según cifras del Inegi y de un informe del Observatorio de las Finanzas Públicas (OFP) de la Universidad Veracruzana.

Aguda crisis

Este comportamiento derivó de los desplomes de sus componentes: industrias manufactureras (6.1%); energía eléctrica, agua y gas (10.5%), construcción (11.4%) y minería (20.8 por ciento).

Ante este panorama, Itzel ?Lira Morado, coordinadora de Información Estadística del OFP, indicó que esto deja claro la aguda crisis que vive la industria en el estado, cuya producción se ha reducido de manera importante a lo largo de los últimos años, empeorando cada vez más su situación y dejando a la deriva a las personas que dependen de ella, como son trabajadores y empresarios, los cuales ven mermados los frutos de su trabajo y de sus inversiones .

Añadió que urge reorganizar las políticas destinadas al impulso de la industria, para que sean éstas capaces de lograr un impulso real, ya sea realizando innovaciones que permitan reducir los costos o generando nuevos mercados que permitan vender más .

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rodrigo.rosales@eleconomista.mx