Cancún, Qroo. La masificación del turismo, producto de un crecimiento exponencial de la oferta hotelera que obliga a llenar a como dé lugar miles de habitaciones, es la causa principal del auge de los hoteles todo incluido que, al menos en Cancún, tienen más repercusiones negativas que beneficios, aseguró Alfonso Jiménez Martínez, académico de la Universidad del Caribe.

Estamos impulsando el crecimiento de cuartos y, por tanto, haciéndonos cada vez más vulnerables en términos de precios, derrama económica y calidad de empleos , añadió.

Actualmente, los hoteles que operan en plan todo incluido en Cancún son la mayoría. El 73.3% de casi 30,000 habitaciones opera bajo esa modalidad, que es, al mismo tiempo, blanco de severas críticas, ya que le atribuyen desde el abaratamiento del destinó hasta la progresiva pérdida de derrama económica y el consecuente cierre de decenas de negocios como plazas y restaurantes.

Los críticos más acérrimos del todo incluido son los restauranteros, que en voz de su dirigente, Beatriz Delgado, solicitaron al gobierno de Quintana Roo financiar un estudio sobre el impacto económico de esta modalidad de hospedaje, pues ellos aseguran que, debido a que el turista ya no sale del hotel, tan sólo en los últimos dos años cerraron poco más de 100 establecimientos de comida, tanto en la zona centro de la ciudad, como en la hotelera.

Un reciente estudio del Instituto de Planeación Municipal de Benito Juárez revela que la zona centro de Cancún registra un severo deterioro económico, con más de 90% de los mercados de artesanías abandonado y un primer cuadro de la ciudad presa de la inseguridad y la debacle económica. Tanto los hoteleros del centro, como el sector restaurantero, atribuyen esta decadencia al incremento del concepto todo incluido.

EL ORIGEN DEL FENÓMENO

El auge de los todo incluido tuvo su origen en Cancún entre 1989 y 1990, poco después del impacto del huracán Gilberto.

La gran inversión destinada a reconstruir los hoteles y la apremiante necesidad de reactivar un destino, que por aquel entonces ya superaba las 10,000 habitaciones, obligaron a muchos hoteleros a bajar sus tarifas y abrirse a segmentos como el springbreak, manejado por las grandes agencias mayoristas que garantizan aceptables niveles de ocupación, siempre y cuando se les ofrezcan tarifas atractivas . Así narra Roberto Cintrón, exdirigente de la Asociación de Hoteles de Cancún, uno de los episodios de la industria turística local.

Un destino que fue diseñado bajo un concepto de lujo y exclusividad cayó presa de su propio crecimiento. Poco se puede negociar en términos de tarifas con las grandes agencias mayoristas que traen el turismo a Cancún; la oferta hotelera es inmensa y si un hotel se vende más caro, tan simple como que cierran el negocio con el hotel de al lado o algún otro en la Riviera Maya, Jamaica o Panamá , añadió.

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