Entre enero y junio del 2016 los inmigrantes mexicanos que viven y trabajan en Estados Unidos enviaron 13,156 millones de dólares en ayuda a sus familias, recursos que, al convertirlos por un tipo de cambio en constante ascenso, han implicado un ingreso con una mayor capacidad de compra.

En pesos, las divisas acumuladas al primer semestre significaron un ingreso para el país de 245,329 millones de pesos, 31% más que lo captado en el mismo lapso del 2015, de acuerdo con las cifras del Banco de México.

La cuantía de los ingresos por remesas en el primer semestre del 2016 es 5.8 veces el flujo de financiamiento de la banca comercial destinado al consumo, 7.3 veces el de vivienda y 2.7 veces el orientado a las empresas y personas físicas con actividad empresarial. Desde esta perspectiva se aprecia que las remesas son un gran alivio para las familias que en muchos de los casos viven en condiciones de pobreza extrema, y desde luego lo son también para la planta productiva, los comercios y la sociedad en general, es decir, tienen un efecto directo en las familias que las reciben y uno indirecto en las que se relacionan con el gasto de ese dinero.

Debacle en el 2014

La debacle de la divisa mexicana empezó en el 2014, cuando al cierre de ese año el banco central salió en defensa del peso mediante la subasta de 200 millones de dólares en el punto en que la cotización había alcanzado los 14.77 pesos por dólar. Ése fue el inicio de 13 meses consecutivos de subastas en los que la autoridad de la política monetaria despresurizó el mercado cambiario e inhibió vía ese mecanismo que el precio de la divisa estadounidense superara los 20 pesos por dólar.

La fuerte depreciación de la moneda mexicana respecto del dólar en los últimos tres años ha significado un incremento en el precio del dólar de 44%, que, con 18% de aumento del ingreso de remesas en dólares, nos da como resultado un incremento de 70% en pesos. Esta ecuación ha sido el mecanismo mediante el cual los envíos de los paisanos mexicano mes a mes establecen un nivel récord.

Adicionalmente, la expansión del mercado laboral en Estados Unidos ha permitido la incorporación de un mayor número de trabajadores. De acuerdo con el Departamento de Trabajo de ese país, la población hispana o latina con empleo en Estados Unidos en julio del 2015 era de 24.37 millones de personas; para el mismo mes de este año, es de 25.35 millones.

Por su parte, Alejandro Cervantes, analista de Grupo Financiero Banorte, refirió que el crecimiento en el flujo de remesas se puede explicar por el dinamismo que ha mantenido el mercado laboral estadounidense, lo cual ha favorecido la contratación de migrantes mexicanos; detalló que durante los primeros seis meses del año se han creado 134,627 empleos para los migrantes mexicanos, particularmente aquellos que están agilizando su trámite para adquirir su ciudadanía de cara a las elecciones presidenciales, dado los riesgos que implican las propuestas del candidato del Partido Republicano.

México, en el cuarto lugar a nivel mundial

En el 2015, México volvió a colocarse como el cuarto receptor de remesas a nivel mundial, con más de 25,000 millones de dólares, sólo por debajo de India, China y Filipinas.

En el 2012, México ocupaba la cuarta posición en recepción de remesas en el mundo; sin embargo, entre el 2013 y 2014, los mayores flujos de este recurso hacia Francia desplazaron a México al quinto lugar. En el 2015, el buen desempeño laboral de los migrantes mexicanos, principalmente en Estados Unidos, aumentó el flujo, por lo que México retomó nuevamente la cuarta posición , indica BBVA en su Anuario de Migración y Remesas 2016.

Ahí la institución destaca que en la región de América Latina, México se ubica como el número uno en recepción de remesas, con 37.6% del total; Guatemala, con 9.4%, y República Dominicana, con 7.3%, ocupan el segundo y tercer lugares, respectivamente. El monto de remesas recibido por estos dos países (11,394 millones de dólares) es menor que la mitad de lo recibido por México .

El principal país de origen de remesas hacia México es Estados Unidos, con más de 95% del monto total del 2015, equivalente 23,638 millones de dólares, siendo los estados de California, Texas e Illinois los que más envían.

Respecto de los principales estados receptores, Michoacán con el 10.1% del total; Guanajuato, con 9.1%, y Jalisco, con 8.9%, fueron los mayores, mientras que Quintana Roo, Campeche y Baja California Sur obtuvieron los montos bajos, con menos de 1% del total.

De seguir la tendencia como hasta ahora, BBVA Bancomer considera que las remesas que llegan a México alcanzarían en el 2016 un máximo histórico, con un nivel acumulado de 26,365 millones de dólares al final del año. Para el 2017, se pronostica que las remesas alcanzarán 27,839 millones de dólares, con un crecimiento de 5.6 por ciento. (Con información de Edgar Juárez)

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