Debido a las condiciones económicas de la Ciudad de México, como la concentración de grandes empresas y la mayor captación de inversiones, su población tiene mayores posibilidades de superar la pobreza que en cualquier otra región del país, aseguró Roberto Vélez Grajales, director ejecutivo del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).

Sin embargo, añadió, uno de los pendientes de la urbe es la brecha de género, debido a que las mujeres aún enfrentan mayores dificultades para obtener un empleo y por ende, subir en la escala socioeconómica.

En conferencia de prensa, el economista presentó el Informe de Movilidad Social en México 2019: Hacia La Igualdad Regional de Oportunidades; para ello, primero explicó qué es la movilidad social, la cual consiste en la serie de cambios que experimentan las personas en su condición socioeconómica, específicamente, si mejoran o empeoran su posición con respecto a la de su hogar de origen.

“Para el análisis, se dividió a la población en cinco grupos o quintiles socioeconómicos, del grupo socioeconómico más bajo al más alto”, acotó.

Sobre los resultados del estudio, refirió que, en la capital del país, la movilidad social es mayor que en cualquier otra región del país: 59 de cada 100 personas que nacen en la parte más baja de la escala socioeconómica, logran superar la condición de pobreza a lo largo de su vida. Esta cifra equivale a más del doble de lo que ocurre en el país (26 de cada 100 personas).

Vélez Grajales detalló cuáles son los factores que permiten que la Ciudad de México supere la línea de pobreza, entre las que destacan que es una de las que tiene mayor concentración de actividades económicas —las más preponderantes son las del sector comercio y servicios—, “también hay un gran número de empresas y constantemente recibe inversiones”.

“La Ciudad de México ocupa más de 17% del Producto Interno Bruto nacional, hay muchas oportunidades”, dijo.

No obstante, Mónica Orozco, investigadora del CEEY, mencionó que las oportunidades para cambiar la situación socioeconómica se distribuyen de manera desigual entre hombres y mujeres.

“Si una mujer proviene de un hogar en pobreza, tendrá menos probabilidades que un hombre; de los hombres, 76 % participan en el mercado laboral, entre las mujeres, ese porcentaje es de 46 %, y desciende hasta 38% cuando tienen hijos menores de seis años. Además, entre quienes no participan en el mercado laboral por razones de exclusión, 80 de cada 100 son mujeres”, añadió.

Sistema de Cuidados

El director ejecutivo del CEEY expuso que se necesita revisar el Sistema de Cuidados de la capital, instrumento que podría garantizar la protección social y mermar las brechas de género.

“Uno de los aspectos más innovadores en la capital, por su potencial para disminuir el peso de las condiciones de origen y contribuir simultáneamente a la igualdad de género es la política de cuidados que prevé la Constitución Política local, y es que ésta permite la articulación entre las políticas laborales y el Sistema de Cuidados, garantiza la protección social”, sostuvo.

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