Guadalajara, Jal. Tras cinco años de huelga, alrededor de 380 trabajadores de Industrias Ocotlán -empresa del ramo de la confección que en la década de los 70 llegó a ser líder del sector en Latinoamérica-, continúan a la espera de un fallo definitivo de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) para que empresa y maquinaria les sean entregadas y ponerla en marcha a través de un esquema de cooperativa.

La fabricante de telas fundada en la década de los 60 por el industrial Isaac Saba Raffoul, se ubica en el kilómetro 78.5 de la carretera Ocotlán-La Barca en la región Ciénega de Jalisco, y para mediados de los años 70, se había constituido en una de las empresas textileras más fuertes del continente con exportaciones a Estados Unidos, Canadá y Alemania, generando en ese entonces una plantilla de más de 2,000 trabajadores.

En mayo de 2007 los trabajadores estallaron la huelga en la planta textil, luego que el año previo, Saba Raffoul decidió cerrar la fábrica argumentando que no había dinero para pagar un adeudo millonario con la Comisión Federal de Electricidad.

Tras cuatro años de lucha encabezada en un inicio por 460 trabajadores, en 2011 la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STyPS) en el estado confirmó que las partes habían firmado un acuerdo para que el propietario les entregara la empresa y que ellos la pudieran operar con un modelo semejante al que implementaron los ex empleados de la planta Euzkadi cuando atravesaron por un similar conflicto laboral.

Sin embargo, el proceso ha sido muy lento en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje , lamentó el titular de la STyPS, Ernesto Espinosa.

Esto ha tardado mucho debido a que primero se tuvo qué hacer un avalúo detallado de toda la maquinaria. El avalúo, el inventario detallado, la liberación de los inmuebles que estaban también otorgados en garantía a las instituciones de crédito; ese proceso ya se concretó , dijo el funcionario estatal.

Para Espinosa Guarro, la reactivación de la planta por parte de los 380 trabajadores que aún se mantienen en la lucha, es un proceso inviable debido a que solo en el primer año de operación, requiere una inversión de al menos 200 millones de pesos y, a diferencia de Euzkadi,

El ITESO (Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente) nos hizo un estudio hace tres años sobre la viabilidad y juzgó que no era viable que esta empresa volviera a operar. Sin embargo, el sindicato contrató a un despacho que les hizo otro tipo de estudios y consideran que hay buena posibilidad de reactivar la planta , dijo Espinosa Guarro.

Explicó que a diferencia de la llantera, los extrabajadores de Industrias Ocotlán no cuentan con una empresa inversionista que les apoye con el capital, la tecnología y la comercialización, aunado a que el equipo que está ahí ya es viejo y no apto para la mejor productividad. Estarían recibiendo solo fierros viejos .