La principal apuesta del gobierno de Guanajuato es la industria automotriz, la cual ha dinamizado su economía.

Con la proyección de crecimiento de 5.0% del Producto Interno Bruto (PIB) en el 2017, el estado promedia una tasa anual de 4.9% en la actual administración (comenzó la última semana de septiembre del 2012).

Este aumento de la actividad económica de la entidad supera al nivel nacional, que en igual periodo de análisis logró un incremento de 2.5 por ciento.

Así, en el último lustro, Guanajuato se ha logrado concretar 245 nuevos proyectos, lo que representa una inversión superior a 11,700 millones de dólares y la generación de más de 79,500 empleos directos permanentes, de acuerdo con información de la Secretaría de Desarrollo Económico Sustentable (SDES) estatal.

El sector automotriz-autopartes es el que mayor derrama económica ha dejado en la entidad gobernada por Miguel Márquez Márquez, con 168 proyectos, cuya inversión supera 8,527 millones de dólares, y 62,986 empleos.

“Además de las inversiones del sector automotor, se ha impulsado fuertemente la diversificación económica para lograr una economía equilibrada al atraer proyectos de: nuevas tecnologías, agroindustrial, farmacéutico, cosmético, metalmecánica, químico, aeronáutico, entre otros”, informó SDES a través de un comunicado de prensa.

Facilitar condiciones

La política que se tiene al interior del gobierno de Guanajuato, enfatiza la dependencia, es la de facilitar las condiciones económicas para que los empresarios generen  empleos, por lo cual, las líneas de acción se centran en la articulación de las cadenas productivas existentes en el estado y el impulso a parques industriales en todas las zonas de la entidad.

“El entorno competitivo que ofrece el estado a los inversionistas es el factor fundamental para la llegada de importantes empresas al estado. La infraestructura carretera permite el traslado de mercancías de norte a sur del país, así como de costa a costa”, indica SDES.

Acentúa que se ha impulsado la dotación de servicios e infraestructura a través de las carreteras para llevar desarrollo a las zonas más alejadas del llamado corredor industrial.