La transferencia de recursos que realiza el gobierno federal a estados y municipios —gasto federalizado—, y que significa más de 80% de los ingresos totales de las entidades, registró su peor nivel en la última década durante los primeros 11 meses del 2019.

De acuerdo con Héctor Magaña Rodríguez, director del Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, esta situación justifica el aumento de impuestos en algunos estados para este 2020.

Según información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el gasto federalizado ascendió a 1.7 billones de pesos, que significó una caída de 4.9% a tasa anual real en el periodo enero-noviembre del año pasado, la disminución más pronunciada desde el 2009, año de la crisis económica y financiera.

El gasto federalizado se integra por participaciones, aportaciones, recursos para protección social en salud, convenios y subsidios; los dos primeros ramos, 28 y 33, respectivamente, concentran 87.6% de los recursos que transfiere la Federación a los estados.

La contracción de 4.9% del gasto federalizado se explica por los descensos de 72.3% en Provisiones salariales y económicas y otros subsidios —Ramo 23—, de 55.8% en convenios de reasignación, de 13.6% en convenios de descentralización y de 9.5% en recursos para protección social en salud.

Por su parte, las participaciones aumentaron 0.8%, el menor nivel en los últimos siete años (este ramo depende de la recaudación), mientras las aportaciones crecieron 2.4%, la mayor variación en un lustro (solventa problemáticas en educación, salud, infraestructura social, seguridad y fortalecimiento financiero).

“La disminución en el gasto federalizado se da como resultado de la estrategia de austeridad implementada por el gobierno federal. Esta medida se conjuntó con la menor actividad económica en diferentes entidades, lo cual también ha limitado la cantidad de recursos federales”, indicó Magaña Rodríguez.

Añadió que el menor dinamismo de las participaciones va en relación con el desempeño de la economía, “aquí es importante la implementación de políticas públicas que permitan la reactivación de algunas actividades como la construcción, ya que ésta en particular sirve como detonante de otros sectores”.

Excepciones

Por entidad, el gasto federalizado sólo aumento en Tabasco (3.2% a tasa anual real en el acumulado de enero a noviembre del 2019), Nuevo León (1.1%) y Guanajuato (0.5 por ciento).

Estos incrementos se debieron, principalmente, a variaciones positivas en participaciones, lo que indica una mejora en los niveles de recaudación.

Al otro extremo, las disminuciones más pronunciadas se dieron en Sinaloa (13.5%), Durango (13.4%), Colima (11.3%) y Baja California Sur (10.2 por ciento).

Insuficiente

En este ejercicio fiscal, los gobiernos locales recibirán 1.98 billones de pesos de gasto federalizado, que da una caída de 0.1% en términos reales.

Ante este panorama, algunos estados decidieron crear o aumentar impuestos para compensar la baja en recursos federales. Este escenario provocó diferentes opiniones: el presidente Andrés Manuel López Obrador recomendó a las entidades que apliquen una política de austeridad, mientras especialistas puntualizaron que se necesita revisar la Ley de Coordinación Fiscal.

“Ante la falta de recursos federales, los estados buscarán obtenerlos ya sea mediante el endeudamiento o a través del incremento o la creación de nuevos impuestos. Esta situación podría implicar un menor consumo por parte de las personas, así como una menor inversión de las empresas, de tal forma que la actividad económica podría tardar en recuperarse”, expuso Héctor Magaña.

Moody’s aseveró que los aumentos de los impuestos en Baja California, como el Impuesto sobre Nómina (pasó a 3.00 de 2.43%), serán positivos para el estado, ya que impulsarán la recaudación de los ingresos propios.

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