Puebla, Pue. La incidencia de tomas clandestinas en el llamado triángulo rojo , compuesto por Acatzingo, Palmar de Bravo, Tecamachalco, Tepeaca y Quecholac, ha propiciado que 40 estaciones de servicio en la zona estén al borde de la quiebra, al vender 20% de combustibles.

Aida Ramírez Torres, presidenta local de la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros (Amegas), acusó que el producto extraído de forma ilícita en los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) que pasan por esos municipios, termina en manos de algunos habitantes que la venden en impunidad a pie de carretera.

Ramírez mencionó que ya son tres años de pérdidas económicas para los gasolineros de esas poblaciones, quienes desde finales de 2015 están cerrando sus negocios y despidiendo a los despachadores, que en promedio por estación son cinco.

La líder de la Amegas descartó que puedan vender las franquicias, ya que nadie compraría una estación, donde impera la ilegalidad y que las autoridades tienen identificado el grave problema .

Zetas, los responsables

El 24 de febrero pasado, el titular de la Fiscalía General del Estado, Víctor Carrancá Bourget, reveló que integrantes de Los Zetas eran los responsables de las ordeñas en Puebla y que ya habían detenido a dos líderes.

Sin embargo, la incidencia de tomas clandestinas continua, ya que por lo menos una vez a la semana se reporta el hallazgo de ductos vulnerados o se detiene a camionetas que transportan gasolina robada.

Carrancá admitió que hay impunidad en cuanto a la venta ilícita del hidrocarburo, cuya actividad es realizada por habitantes de las comunidades.

Ramírez Torres puntualizó que este ilícito en las estaciones foráneas no ha alcanzado a los negocios del Centro Histórico de Puebla, pero advirtió, que si las autoridades no toman cartas en el asunto, pronto habrá repercusiones en todo el sector.

Investigación a empresas con autotanques

A esta crítica se sumó la presidenta de la Asociación de Gasolineros Unidos de Puebla y Tlaxcala (AGUPT), Luz María Jiménez Almazán, quien resaltó que el combustible que es robado va a parar a algunas empresas que tienen sus propios tanques para abastecer a sus autotransportes.

Jiménez comentó que Pemex y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) deben hacer las investigaciones correspondientes para que aclaren tanto el origen de donde proviene el combustible, como porque a sus socios no les compran, ni asisten a las estaciones para surtirse.

miguel.hernandez@eleconomista.mx