Puebla, Pue. Además de las 300 franquicias que no pudieron reabrir tras la reactivación económica en agosto pasado, hay otras 400 con el riesgo de cerrar durante el primer bimestre del 2021 si las ventas no mejoran en el presente mes, con lo que 2,100 empleos se perderían, de los cuales 60% están en la Angelópolis.

El presidente de la Red Mexicana de Franquicias, Francisco Lobato Galindo, dijo que los empresarios del sector no han visto las condiciones para reabrir, sobre todo cuando el gobierno estatal emitió un decreto para que negocios no esenciales permanecieran cerrados desde el 29 de diciembre (los cuales esperaban retomar actividades el 11 de enero, pero se aplazó hasta el día 25 porque siguen en ascenso los contagios de Covid-19).

Puntualizó que si bien las autoridades locales permiten vender comida para llevar, “eso no ha servido de mucho, porque son mínimas las ganancias, sobre todo cuando se tiene que pagar renta del local, personal y servicios como gas y luz”.

La posición de los empresarios en riesgo, indicó, es clara, “no pueden abrir por la falta de liquidez y las personas menos quieren trabajar percibiendo lo mínimo del salario”.

Recordó que esta pandemia trajo consecuencias graves para el sector, como deudas con proveedores y empleados.

Lobato Galindo comentó que el padrón era de 1,500 franquicias distribuidas en el municipio de Puebla y zona conurbada, por lo que si quiebran las 400 serían casi la mitad de negocios del sector perdidos, durante la pandemia.

Créditos

Además, los bancos se han cerrado a prestar dinero a negocios que son de alto riesgo, donde están consideradas las franquicias, debido a sus bajas ventas.

De las 300 franquicias que no reabrieron se perdieron alrededor de 1,200 empleos, principalmente en cafeterías y restaurantes de comida rápida.

El empresario refirió que “por más intenciones que tengan los dueños de regresar no lo pueden hacer si las ventas están a 7% en promedio, lo cual hace insostenible las operaciones”, pero tampoco desean cerrar en forma definitiva, por ello piden apoyos a fondo perdido a las autoridades estatales. 

“Las franquicias con problemas graves sólo necesitan de una ayuda, pero depende de los gobernantes, quienes saben de los empleos en riesgo. Necesitamos que entiendan que no todos resisten el confinamiento”, añadió.  

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