S&P Global Ratings confirmó la calificación crediticia de emisor de largo plazo en escala nacional de “mxA” del estado de Campeche, debido a su bajo, aunque creciente, nivel de endeudamiento y de su posición de liquidez adecuada con respecto a sus obligaciones financieras.

Indica que la limitante de la calificación es una debilitada flexibilidad financiera, como consecuencia de la reducción paulatina de la proporción de ingresos propios y de las duraderas dificultades de una estructura económica todavía muy dependiente del sector petrolero.

La perspectiva Estable de la calificación refleja que Campeche mantendrá pequeños superávit operativos en promedio y modestos déficit después de gasto de inversión, por debajo de 5% de sus ingresos totales en los próximos dos años.

“La administración del estado tiene poco margen para incrementar su flexibilidad fiscal en un entorno económico todavía deprimido Según datos oficiales, el Producto Interno Bruto (PIB) no petrolero de Campeche se contrajo 3.6% en el 2017 y su PIB per cápita se estabilizó en 7,849 dólares por debajo del promedio de 9,323 de México para el mismo año”, señala la calificadora en un reporte enviado a la Bolsa Mexicana de Valores.

La agencia no espera que este escenario se revierta en los próximos tres a cuatro años. Para efectos del análisis de la calidad crediticia, se ajustó el PIB estatal, ya que considera que los recursos de la actividad petrolera no reflejan de manera realista el nivel de riqueza de la población.

La economía en su totalidad, agrega, ha sufrido el impacto del declive de la industria petrolera, en particular la disminución en la producción del yacimiento de Cantarell. El decreto que crea la Zona Económica Especial de Campeche será un detonante para la entidad.

“El efecto positivo debería ser visible en el mediano plazo, pero dependerá en gran medida de la eficacia con que se implemente. Consideramos que las perspectivas de crecimiento relativamente bajas en comparación con las del promedio en México limitan la capacidad de Campeche para elevar sus ingresos propios y recibir mayores participaciones federales”, explica.

La agencia señala que ante el difícil entorno económico, la actual administración financiera (PRI, 2015-2021) tiene poco margen para implementar nuevas medidas que permitan incrementar su recaudación de manera importante, aunque espera que el gobierno mantenga prudencia en sus políticas financieras.

En su opinión, la administración necesita mejorar su planeación financiera a largo plazo con el fin de reducir la vulnerabilidad de la entidad ante eventos desfavorables, como una débil actividad económica y eventuales caídas de las transferencias federales.

Factores

En el escenario base de la calificadora, en el periodo 2018-2020, la entidad presentará superávits operativos por debajo de 2% de sus ingresos operativos y déficits después de gasto de inversión por debajo de 5% de sus ingresos totales en promedio.

Considera que los ingresos propios tributarios y no tributarios disminuirán en el 2018 y sólo aumentarán marginalmente en el lapso 2019-2020 como consecuencia del débil crecimiento económico y de la falta de medidas más dinámicas para elevar la recaudación fiscal.

[email protected]