Las entidades federativas, municipios y demarcaciones territoriales de la Ciudad de México recibieron menos transferencia de recursos al comienzo de este año.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el gasto federalizado sumó 301,913.7 millones de pesos en el primer bimestre del 2018, que significó una caída de 1.7% a tasa anual real; en igual periodo del año pasado registró un crecimiento de 7.5 por ciento.

“El gasto federalizado depende de la Recaudación Federal Participable (RFP), que obedece a la recaudación que tuvo el gobierno federal con base en los ingresos tributarios, ingresos por petróleo, etcétera; en esta parte los estados tienen derecho aproximadamente a 30% de gasto federalizado y si éste disminuye, implica que el gobierno estuvo obteniendo menor cantidad de ingresos”, aseguró Kristobal Meléndez Aguilar, analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

En los primeros dos meses del año, la RFP presentó un aumento anual de 4.0%, en términos reales, frente a una variación de 10.5% en el mismo lapso del 2017, es decir, se dibujó una tendencia de desaceleración.

Los ingresos excedentes, que en ocasiones se utiliza para distribuir a las entidades, no fueron elevados y, en este sentido, la combinación de un presupuesto más austero, acabó implicando una menor trasferencia de recursos a los estados, expresó José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (Idic).

El recorte presupuestal para el 2018 obedece a una decisión de cumplir con el superávit primario para ir disminuyendo el anclaje en deuda, declaró Raymundo Tenorio Aguilar, especialista del Tecnológico de Monterrey.

El descenso de 1.7% del gasto federalizado a febrero del año en curso responde a disminuciones en recursos para la protección social en salud (30.6% anual real), convenios de descentralización (14.8%) y aportaciones —Ramo 33— (1.4%); los crecimientos en participaciones —Ramo 28— (0.5%) y en provisiones salariales y económicas y otros subsidios —Ramo 23— (10.9%) no fueron suficientes.

Por peso, los mayores montos fueron en Ramo 28 (47.9% del total), Ramo 33 (39.1%), recursos para la protección social en salud (4.2%) y Ramo 23 (3.2 por ciento).

Meléndez Aguilar aseveró que las participaciones y aportaciones tienen una variación importante después de las declaraciones de personas físicas y morales, en donde el gobierno recibe ingresos importantes, por lo que estos datos del primer bimestre pueden cambiar drásticamente en los meses siguientes.

Los pilares

Las participaciones son el componente más importante del gasto federalizado y forman parte del gasto no programable y depende de la dinámica de la RFP, que indirectamente se relaciona con la actividad económica y petrolera.

El aumento de 0.5% del Ramo 28 en el primer bimestre del año fue menor a la tasa de 19.5% que se presentó en los primeros dos meses del 2017; esta pérdida de ritmo se debió a la contracción de 0.3% del Fondo General, que se constituye con 20% de la RFP, el cual representa 72.3% de los recursos.

De los 13 fondos que componen a las participaciones, mostraron bajas anuales los referentes a fiscalización, fomento municipal, IEPS a gasolinas, IEPS, 0.136% de la RFP, compensación de Repecos e intermedios y Tenencia. Sobresalen los incrementos en extracción de hidrocarburos y derecho adicional sobre extracción de petróleo, que indican una ligera mejora del mercado, en comparación al año pasado.

El Ramo 33 es parte del gasto programable, cuya asignación es independiente de la evolución de la RFP o de cualquier otra variable y está condicionada a resolver las problemáticas que se deriven de necesidades en materia de educación, salud, infraestructura social, seguridad pública y el fortalecimiento financiero.

El retroceso de 1.4% en aportaciones derivó particularmente de tasa negativas en los fondos, de ocho que ostenta, correspondientes a nómina educativa y gasto operativo (4.1%) y servicios de salud (1.3%), que en conjunto suman 65.8% del total.

“Se venía esperando que las aportaciones tuvieran un menor dinamismo porque hubo algunos recortes del gobierno federal hacia los estados, de este modo han tenido que tomar algunas medidas de austeridad”, señaló el analista del CIEP.

“Los fondos del Ramo 33 caen fundamentalmente por el recorte de gasto corriente, en estructuras administrativas”, aclaró Tenorio Aguilar.

Clasificación estatal

El gasto federalizado se redujo en 14 entidades federativas entre enero y febrero del 2018; las caídas más pronunciadas se dieron en la Ciudad de México (20.7% a tasa anual real), Jalisco (8.9%), Hidalgo (7.6%), San Luis Potosí (6.8%) y Nayarit (6.2 por ciento).

Mientras de los estados con ascensos, los mayores fueron en Colima (13.5%), Veracruz (9.7%) y Aguascalientes (7.1 por ciento).

En el caso de la capital, en segundo lugar con mayor monto, el comportamiento negativo fue producto de disminuciones en participaciones (1.2%) y aportaciones (15.3%), cuya contribución en el total fue de 63.1 y 24.0%, respectivamente.

“Su caída se debe principalmente a que no ha subido sus niveles de población, y éste es un indicador importante al realizar la división de recursos”, acotó Meléndez Aguilar.

Para Colima, su primera posición en crecimiento fue consecuencia del ascenso de 5.4% en participaciones (40.7% del total); en este ramo se registraron aumentos, por orden de importancia, en el Fondo General (3.3%), ISR (12.8%), incentivos económicos (90.7%), IEPS a gasolinas (1.9%), principalmente.

La entidad federativa genera recursos a través de la vía aduanal, además de que se le brindan incentivos económicos que ayuden a sopesar los sectores que cuentan con debilidades. Colima ha mejorado en indicadores recaudatorios, por lo que le corresponde tener mayores beneficios en participaciones, coincidieron especialistas.