Durante el año pasado las entidades del país ejercieron más recursos de los presupuestados para el concepto de gasolina.

De acuerdo con datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), elaborados con Cuentas Públicas y Presupuestos de Egresos, 25 en el 2017 gastaron más de lo que se había aprobado para la adquisición de combustibles en los paquetes económicos estatales.

De este grupo, Guerrero es el territorio que presentó una mayor diferencia en este apartado, ya que se le aprobó un presupuesto de 43.7 millones de pesos; sin embargo, ejerció 89.3 millones, lo que representó una variación de 104.2 por ciento.

Al respecto, Kristobal Meléndez Aguilar, analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), detalló que los gobiernos estatales han manejado sus presupuestos con mucha flexibilidad, “esto es por los excedentes del Ramo 23 (Provisiones Salariales y Económicas), se utilizan sus recursos para lo faltante, provocando que no haya una regulación y un buen manejo de finanzas, se ve indisciplina financiera y también irresponsabilidad”.

“Al gobierno de Guerrero no le importó excederse en la adquisición de materiales, como combustible para vehículos públicos y también para los automóviles de sus funcionarios”, indicó.

Por su parte, Manuel Guadarrama, coordinador de Finanzas Públicas del Imco, señaló que “Guerrero presenta variaciones completamente injustificadas, es uno de los estados que varía más en términos de gasto administrativo y de gasto burocrático”.

Baja California Sur le sigue el paso a Guerrero. Al estado peninsular se le aprobó un presupuesto para la adquisición de combustibles y lubricantes de 32.4 millones de pesos, aunque finalmente tuvo un gasto devengado de 58.3 millones, que significó una variación de 79.8 por ciento.

Los otros incrementos importantes se dieron en Sonora con 63.9% (de 81.2 millones de pesos presupuestados a 133.1 millones devengados), Tlaxcala con 61.3% (de 29.4 millones a 47.5 millones) y Michoacán con 59.9% (de 98.7 millones a 157.8 millones).

Para el especialista del Imco, estos gastos no fueron causados por el incremento de los precios en la gasolina y aditivos: “Son originados por la mala planeación institucional con las secretarías de Finanzas de cada entidad, se adquieren más vehículos (de los) que originalmente se había contratado y por ende, implica más consumo de combustibles”.

Ambos expertos coincidieron en que los congresos locales deben intervenir si los estados presenten variaciones arriba de 15%, “solamente así se podrá regular de mejor manera la planeación”.

Al otro extremo

El coordinador del Imco refirió que los estados que presentaron durante el año pasado variaciones negativas a partir de 15%, también tuvieron una mala práctica en la planeación de los presupuestos.

Siendo ése el caso de Tamaulipas, que mostró una variación de -42.2%, cuyo presupuesto aprobado para gasolinas fue de 144.7 millones de pesos y ejerció al cierre del 2017 83.7 millones.

Francisco García Fernández, investigador de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), señaló que la dinámica de esta entidad se debe a dos puntos: “El primero, que el 2017 fue el año en que empezó la nueva administración, y el segundo tiene que ver con el tema de planeación en donde claramente el objetivo fue economizar un ahorro de gasto tremendo, todo tiene que ver con el proceso de aprendizaje que está viviendo el gobierno del estado”.

Sin embargo, el investigador de la UAT puntualizó que el ahorrar también provoca que no se pueda abastecer de manera suficiente a los vehículos públicos, un ahorro obligado asegura que el siguiente año, en el 2018, esto no vuelva a ocurrir.

Las otras entidades que exhibieron diferencias negativas en las asignaciones destinadas a la adquisición de combustibles, lubricantes y aditivos de todo tipo, necesarios para el funcionamiento de vehículos de transporte terrestres, aéreos, marítimos, lacustres y fluviales; así como de maquinaria y equipo, fueron Veracruz (38.0%), Jalisco (24.0%), Hidalgo (23.0%), el Estado de México (19.3%) y Baja California (0.9 por ciento).

El analista del CIEP comentó que los gobiernos de los estados, como Veracruz y Tamaulipas, optan por medidas de austeridad tras los malos manejos administrativos que llevaron a cabo los gobiernos estatales.

“Una variación por abajo no implica que haya sido un buen desempeño, es decir, no implica que sea un ahorro, es más bien que no ejecutó como originalmente se había estipulado en el Presupuesto de Egresos”, afirmó Manuel Guadarrama.

Aceptable

En el 2017 fueron pocos estados del país que llevaron de mejor manera las finanzas de sus presupuestos estatales asignados para la adquisición de combustibles.

Los territorios que tuvieron un gasto con porcentaje menor a 15% son aceptables, “pero el mejor rango para una variación normal debe implicar un término inflacionario alrededor de 5%”, expuso el coordinador de Finanzas Públicas del Imco.

A San Luis Potosí se le aprobó un presupuesto para gasolinas de 113.4 millones de pesos, devengando 113.6 millones, lo que significó una variación de 0.2% nominal. Mientras que Aguascalientes registró un aumento de 3.5 por ciento.

“Tiene que ver la planeación que se está teniendo en el Bajío, precisamente el crecimiento en buena medida que hay en esta zona del país se debe al manejo responsable de sus finanzas públicas”, afirmó Manuel Guadarrama.

En Campeche el crecimiento fue de 4.7 por ciento. Las decisiones financieras internas que se están tomando en la entidad, dijo Meléndez Aguilar, van dirigidas a estabilizarse económicamente, “esto en gran parte es positivo porque asegura que la economía del estado mejore”.

Para el experto del CIEP, los estados que mostraron en los dos últimos años un buen manejo en sus finanzas públicas y presupuestos no tendrán problema si se elimina o redirecciona el Ramo 23 (caja negra al carecer de reglas de operación), ya que se podrán adaptar de manera más sencilla al nuevo gobierno federal.

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