El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) del Estado de México informó que por la nueva etapa de transición hacia el color naranja del semáforo epidemiológico, desde ayer 6 de julio, pudieron regresar a operar 620,000 unidades económicas, es decir, 89% del total que hay en la entidad.

No obstante, el organismo calcula que alrededor de 100,000 establecimientos no podrán reabrir en estas fechas por falta de recursos.

“Tengo unas cifras que compartirles, que 80% de las unidades económicas que desde el lunes pueden operar ya tienen problemas financieros en mayor y menor grado. Pero se estima, por sondeos que nosotros hemos hecho con los compañeros, que un promedio de 15 y 20%, que representan aproximadamente 100,000 empresas, no podrán abrir en estas fechas”, explicó en videoconferencia la presidenta del CCE Estado de México, Laura González Hernández.

Aclaró que esto no significa que estas empresas vayan a cerrar de manera permanente, ya que la mayoría de estas unidades económicas se encuentran buscando financiamientos públicos y privados para volver a reabrir; en ese sentido, hizo un llamado a las autoridades estatales y federales a que destinen más recursos económicos, así como acelerar el proceso de obtención de créditos, para evitar quiebras y cierres permanentes de negocios.

“Hay empresas que puede ser que no abran en estos días, muchas están esperando financiamientos. Están esperando las llegadas de recursos para dar por hecho de que pueden seguir, es muy difícil que una empresa se dé por cerrada de manera definitivamente (...) La recuperación no será rápida, pedimos al gobierno en todos sus niveles no ser indiferentes a los problemas económicos y que se atienda esta situación como prioritaria en su agenda de trabajo, ya que enfrentamos el mayor reto en materia económica de los tiempos recientes”, reiteró.

González Hernández precisó que las empresas necesitan los apoyos económicos porque no cuentan con recursos suficientes para comprar insumos, pagar salarios y servicios; “vienen de una parálisis por la pandemia, así como de una crisis económica previa”.

“Los problemas a los que se van a enfrentar los empresarios con esta reapertura es la falta de liquidez para la compra de inventarios, pago de sueldos y de servicios. También se van a enfrentar a un consumo incierto, para que puedan permanecer abiertas necesitan que la gente salga a comprar y esto es algo incierto”, ahondó.

“Ante situaciones a corto plazo, no nos queda más que presionar para que lleguen los financiamientos, y que el consumo se reactive, que las personas regresen a sus actividades, que se les paguen de manera completa, apoyos sociales a todos los niveles”, dijo la líder empresarial.

Resaltó que los sectores más afectados por el Covid-19, y que comenzaron a reabrir desde ayer 6 de julio, son agencias automotrices, constructoras, tiendas de ropa, jugueterías, papelerías, estéticas y todo el sector turismo como restaurantes, hoteles, prestadores de servicios.

Camino hacia la siguiente fase

La semana pasada, el gobernador del Estado de México, Alfredo Del Mazo Maza, informó que si bien a partir de este 6 de julio seguirá el color rojo del semáforo epidemiológico, ya comienza el camino hacia el naranja, debido a que la entidad lleva tres semanas con disminución en el número de hospitalizaciones y el ritmo de contagios por Covid-19 se ha estabilizado.

Indicó que podrán reabrir los pequeños comercios como las papelerías, tiendas de ropa, mueblerías, refaccionarias, tiendas de electrónicos, entre otros.

Señaló la importancia de cuidar que no se generen aglomeraciones en los establecimientos, además de ser responsables y seguir impulsando medidas como la sana distancia y el uso de cubrebocas, ya que lo que se haga en estos próximos días ayudará a prevenir el incremento en el número de contagios y hospitalizados.

El mandatario expuso que también podrán reabrir la industria manufacturera, restaurantes, hoteles, tiendas departamentales y centros comerciales, con un aforo máximo de 30 por ciento.

Un aproximado de 4,000 toneladas de sargazo se encuentran en altamar en dirección a las costas de Quintana Roo, según el pronóstico de la Secretaría de Marina (Semar) dado a conocer ayer. No obstante, Enrique Flores Morado, contralmirante de la Semar y coordinador de la estrategia antisargazo en Quintana Roo, aseguró que cuentan con seis barcazas y más de 80 personas operativas para atender los puntos de mayor recale del alga. “Los esfuerzos se concentran en 40 playas que tienen una longitud global de 32,000 metros lineales, de las cuales 12 se ubican en el municipio de Benito Juárez”, expuso.

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