Tijuana, BC. La fuerte sequía que ha azotado al país durante nueve meses está afectando de manera directa a los vitivinicultores bajacalifornianos y en especial a los asentados en el Valle de Guadalupe, haciéndolos emigrar a otras partes del estado, según David Bibayoff, presidente de Provino.

El empresario comentó que algunas de estas firmas vitivinícolas han optado por trasladarse al sur del municipio de Ensenada, como a las comunidades de Ojos negros, San Vicente, Santo Tomás, Uruapan y Ajusco.

Entrevistado por El Economista, Bibayoff añadió que a la falta de lluvia en la región se ha sumado la poca superficie del estado, la cual genera que el agua tarde poco tiempo en reincorporarse al océano y de la misma manera es más difícil aprovecharla.

A esa situación tú le agregas que estamos creciendo y ocupamos más agua para la zona urbana, así que del Valle de Guadalupe se está sacando el agua para surtir a Ensenada de agua potable... a Guadalupe la están sangrando , dijo.

DICEN NO AL AGUA TRATADA

La falta del líquido también se ha reflejado en baja productividad, ya que los vitivinicultores tienen que reducir la extensión de viñedos sembrados, como en el caso de los pertenecientes a Bibayoff, donde sólo se está utilizando 30% de la superficie agrícola disponible.

El también vitivinicultor de larga estirpe y fundador de la empresa Bodegas Valle de Guadalupe declaró que se necesitan políticas públicas que aseguren el abasto de agua de calidad y no tratada, como la que se les han ofrecido proveniente de Tijuana ante el desabasto.

SE AGOTAN ACUÍFEROS

Para Gabriela Muñoz Melendez, investigadora del Colegio de la Frontera Norte (Colef), el principal reto de los productores de vino en Baja California es el agua y lo que procede es que adopten un uso más racional, ya que los acuíferos del Valle de Guadalupe están sobreexplotados hasta en 20% y no dan para más.

Es tal vez el problema más grande que tienen los vitivinicultores, el recurso del agua, porque es limitado en Baja California , dijo la académica.

Destacó que en la zona costa, Ensenada utiliza acuíferos subterráneos que, de acuerdo con la Comisión Nacional del Agua, están sobreexplotados; el del Valle de Guadalupe, donde se encuentran los viñedos, está sobrepasado 20% de su capacidad, y el de Ojos Negros en 6 por ciento.

SALINIDAD, OTRO PROBLEMA

El cambio climático también ha generado un impacto, aseguró Muñoz Melendez, pues el aumento de temperatura afecta la cosecha de uva, la cual pasa por un proceso de concentración de azúcares que producen mayor cantidad de alcohol y, en lugar de generar un vino de mesa, se estaría creando un licor.

Las concentraciones de salinidad perjudican la calidad de la uva. Lo que se puede hacer es controlar, ponerse de acuerdo y acordar tener un uso apropiado del agua , opinó la investigadora, toda vez que la salinidad ha incrementado.

En lugar de pensar en invertir más dinero, hacer un vino más artesanal, de boutique, sería más ese camino, porque en pocas palabras, el Valle no da para más .

El gobierno estatal ha mencionado planes de llevar agua de reuso de Tijuana al Valle de Guadalupe, pero la académica considera que no es la mejor opción dado que es un producto que debe conservar cierta calidad; también se ha mencionado la posibilidad de instalar una planta desalinizadora.

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