El proyecto del Tren Maya no será totalmente nuevo, pues retomará trazos de rutas que ya operaban anteriormente en la zona de la península de Yucatán, lo cual implicará realizar trabajos de rectificación del tendido férreo, para adecuarlo a un proyecto T-5, es decir, con capacidad de desarrollar una velocidad de hasta 160 kilómetros por hora.

Esto también hará necesario reforzar las medidas de seguridad a lo largo y en los cruces de la vía con carreteras o pasos de otros tipos de transporte, para tener totalmente acondicionada la ruta para el transporte de carga y pasajeros.

Rogelio Jiménez Pons, próximo titular del Fondo Nacional de Fomento al Turismo en Quintana Roo, explicó que el componente de carga buscará vincular la producción de los estados de Tabasco, Campeche, Chiapas y Yucatán con la industria turística del norte de Quintana Roo, pero además aprovechar la conectividad aérea que tiene el Aeropuerto Internacional de Cancún para buscar dar proyección internacional a esa producción nacional que hoy no tiene canales de distribución.

Impacto Social

Por su lado, la presidenta de la Academia Mexicana de Investigación Turística, Nora Bringas, comentó que el impacto del Tren Maya debe valorarse no sólo por la inversión del proyecto, sino por el desarrollo social que supone para las comunidades donde pasará.

“En el papel, el proyecto tiene un potencial turístico muy importante en cuanto a movilización del gran volumen de turistas internacionales que ingresan desde Cancún, hacia las diferentes escalas que tendrá en los cinco estados por los que atravesará”, argumentó.

Puntualizó que el proyecto también debe valorarse en términos del impacto social que tendrá para las zonas que históricamente han quedado aisladas de los beneficios del turismo y que ahora pueden transformar su situación a partir de quedar enlazadas con el polo turístico más importante del país, que es Cancún.

Consideró imprescindible consultar a las comunidades e integrarlas como beneficiarias de la inversión, pero también salvaguadar el entorno natural, que es uno de sus principales atractivos.

Rogelio Jiménez Pons aseguró que el Tren Maya buscará dar un factor de reordenamiento en torno a las zonas y los estados por donde cruce el tren. “Específicamente en Campeche se está proponiendo una reubicación de todas las colonias irregulares que hoy están en las cercanías de las torres de alta tensión de la CFE, cuyo derecho de vía será aprovechado para el paso de la vía férrea”, planteó.

Además habrá un programa de vivienda para la reubicación de esas familias, un plan de reforestación de 1 millón de hectáreas como medida de mitigación por la construcción del Tren Maya. “Dicho programa se hará bajo un programa de empleo para alrededor de 10,000 personas, por lo que el impacto previsto de proyecto férreo se está previendo en términos sociales y no sólo turísticos o económicos”, aseguró.

Licitación

Además de que ya está anunciado que el proyecto tendrá en su fase inicial participación de empresas locales principalmente y que se aprovechará la vía existente que corre desde Palenque hasta Escárcega, aún se debe licitar la elaboración del proyecto ejecutivo del tramo que correrá de Escárcega hasta Tulum, donde no existe vía férrea en absoluto y cuya elaboración tendrá un costo de más de 10 millones de pesos.

Tan sólo la licitación y elaboración del proyecto ejecutivo se llevará más de un año y sólo hasta entonces se integrará con el resto del proyecto que comenzará desde el 1 de diciembre con obras inducidas, es decir, la remoción de postes de luz, reubicación de alcantarillas de drenaje, puentes, lo cual se licitará entre empresas locales, insistió.

Es factible que la inversión inmobiliaria en torno al Tren Maya pueda tener entre 8 y 15% de retorno de inversión, pero sólo si el proyecto viene acompañado de políticas de crecimiento ordenado e incentivos al capital privado, aseguró por su parte Daniel Narváez Sánchez, gerente de Relaciones Públicas y Mercadotecnia del portal Lamudi.

“Esto tiene que ver con que exista un proyecto viable, en este caso no sólo la vía férrea, sino todo el acompañamiento que requiere una inversión de esta magnitud en términos de planeación urbana e inversión complementaria”, explicó.

Es decir, que el proyecto venga acompañado de manera efectiva de todos los incentivos necesarios para que se aterricen inversiones inmobiliarias, pero de manera ordenada, desde centros comerciales, hasta zonas habitacionales, sólo entonces el fenómeno especulativo que está generando el tren podrá resultar positivo y tener dividendos reales de entre 8 y 15%, aseguró el experto.

“En la parte focal, en temas de negocios lo vemos factible porque generaría una cantidad de empleos importante, sin embargo, habrá qué ver qué tanto lo arropan en términos de políticas urbanas y de inversiones complementarias para que el crecimiento sea sano”, dijo.

Una vez que el proyecto deje de estar sólo en el papel y pase a la fase de ejecución, lo cual parecer ser que será tan pronto arranque el próximo gobierno, podrá comprobarse si en realidad puede generarse una sinergia positiva con los capitales complementarios en términos de costo beneficio y de planeación a mediano y largo plazos, añadió Narváez Sánchez.

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