Estado de México, Nuevo León, Puebla y San Luis Potosí fueron los motores de las industrias manufactureras durante el 2017.

El valor nacional de producción del conjunto de industrias manufactureras ascendió a 6.8 billones de pesos corrientes, el mayor monto registrado en el país; dicha cifra significó un aumento anual de 5.3% en términos reales, que por el efecto inflacionario fue menor a la variación del 2016, de 5.9%, aunque estas dos tasas son las más elevadas en el último sexenio.

Los 10 territorios con más aportación al total fueron: Estado de México (12.9%), Nuevo León (11.5%), Coahuila (10.3%), Guanajuato (10.3%), Jalisco (6.3%), Puebla (6.2%), San Luis Potosí (4.7%), Veracruz (4.4%), Ciudad de México (3.9%) y Querétaro (3.9%), de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De este grupo, sólo aceleraron Estado de México, Nuevo León, Puebla y San Luis Potosí, es decir, el año pasado mostraron un crecimiento anual superior al del 2016, y a excepción de la economía neoleonesa, estas entidades presentaron sus mayores ascensos manufactureros desde el 2007, año que comienza la base estadística actualizada del Inegi.

Mientras las caídas fabriles se observaron en Coahuila (0.3% anual real), Veracruz (3.1%) y la capital del país (6.4%), Guanajuato, Jalisco y Querétaro perdieron fuerza.

Los subsectores más importantes de la manufactura en el Estado de México durante el 2017 fueron fabricación de equipo de transporte (28.5% del valor estatal), industria alimentaria (18.6%) e industria química (15.7%); los mayores incrementos se exhibieron en equipo de transporte (41.2% anual real),  impresión e industrias conexas (20.1%) y metálicas básicas (11.5 por ciento).

En los últimos tres años, esta entidad captó 9,155.8 millones de dólares en Inversión Extranjera Directa (IED), monto del cual 43.8% se dirigió a la industria manufacturera, apostando por fabricación de automóviles y camionetas, elaboración de cerveza y vidrio; pero la rama  con más recursos fue construcción de carreteras, puentes y similares, según información de la Secretaría de Economía.

En Nuevo León, los pesos pesados fueron equipo de transporte, industrias metálicas básicas y fabricación de productos metálicos, con más de la mitad del valor manufacturero; las alzas anuales de doble dígito en el 2017, en términos reales, se dieron en productos derivados del petróleo y del carbón, industrias metálicas básicas y equipo de transporte.

En IED, en el periodo 2015-2017, 65.8% de 8,030.2 millones de dólares transitó al conjunto fabril, cuya principal rama fue fabricación de automóviles y camionetas.

La manufactura poblana tiene un eje primordial: equipo de transporte, con una aportación de 67.5% del valor estatal y con el mayor aumento anual entre los subsectores, de 46.9%; por ende, 66.1% de 2,186.2 millones de dólares en inversión extranjera se enfocó en las actividades secundarias, con fabricación de autopartes, vehículos y camionetas a la cabeza.

San Luis Potosí traza similar situación de las entidades anteriores, ya que más de la mitad de su producción manufacturera fue equipo de transporte y éste fue el que más incrementó su valor durante el 2017, con 48.3 por ciento. En la IED, del lapso de referencia (3,793.2 millones de dólares), el podio en ramas económicas lo compuso fabricación de automóviles y camionetas; transporte de gas natural por ductos, y motores de combustión interna, turbinas y transmisiones.

Comercio exterior

Bajo este contexto, Kristobal Meléndez Aguilar, analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), comentó que el comercio exterior permitió ventas importantes de manufactura el año pasado, sobre todo a Estados Unidos al presentarse una tasa de cambio favorable para los compradores, quienes pudieron conseguir la mano de obra más barata puesto que los insumos fueron en pesos y los ingresos en dólares.

Por subsector de actividad, la metalmecánica y la industria alimentaria tuvieron una mayor demanda interna durante el 2017, mientras la electrónica y electrodomésticos, así como equipo de transporte, presentaron crecimientos gracias al mercado externo, indicó Raymundo Tenorio Aguilar, especialista del Tecnológico de Monterrey.

Sobre el Estado de México, señaló que hay tres plantas armadoras de automóviles vinculadas a la exportación, además de una fuerte presencia de las industrias alimentaria y electrónica.

El analista del CIEP detalló que esta entidad tiene toda la capacidad para sustentar una gran producción, ya que hay suficiente mano de obra preparada, “había los elementos indispensables para que pudiera exportar, aunado a las ventajas que se tienen con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y que el tipo de cambio permitió que hubiera rentabilidad”.

En Nuevo León y Coahuila están las grandes cadenas productivas y de abastecimiento de insumos intermedios y partes finales que van hacia Estados Unidos; en Guanajuato se localizan las empresas automotrices más importantes, dijo Tenorio Aguilar.

Posiciones

Las mayores variaciones a tasa anual real en el conjunto de industrias manufactureras fueron en Puebla (30.0%), Tabasco (29.7%), San Luis Potosí (24.0%), Hidalgo (16.3%) y Michoacán (15.0 por ciento).

Si bien Hidalgo, Michoacán y Tabasco no son estados que se dediquen fundamentalmente a la manufactura, el año pasado se caracterizó por marcar una recuperación en su valor de producción. En total, 20 entidades federativas reportaron aumentos anuales.

Los estados con caídas más pronunciadas fueron Oaxaca (25.3%), Nayarit (11.0%), Ciudad de México (6.4%), Zacatecas (3.9%) y Quintana Roo (3.8 por ciento).

Oaxaca ha estado rezagado en tres sentidos: hubo pérdidas económicas tras los terremotos; el sector que más dinamismo tiene es el agropecuario, y finalmente fue desplazado por Chiapas en materia de exportación por los tratados de libre comercio con Centroamérica; sin embargo, se espera que tenga una recuperación importante con las Zonas Económicas Especiales, acentúo Meléndez Aguilar.

En Nayarit, detalló el académico del Tecnológico de Monterrey, la industria alimentaria es la que retrocedió; en Zacatecas, los metales preciosos y los textiles descendieron su valor, y en la Ciudad de México, el proceso de desindustrialización que está viviendo, por cuestiones de regulación ambiental, contribuye a sus bajos niveles en la materia.