El crecimiento del comercio minorista en el país de 2.0% a tasa anual durante el 2019, el mejor resultado en los últimos tres años, se explica, a nivel estatal, por el aumento de este indicador del consumo privado en 23 entidades federativas.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, de los 23 estados referidos, los mayores incrementos anuales de los ingresos totales por suministro de bienes y servicios del comercio al por menor en el año pasado se observaron en Baja California (12.7%), Tlaxcala (8.2%) y Yucatán (6.6 por ciento).

Otras variaciones positivas importantes, mayores a 5.0%, se dieron en Coahuila (5.9%), Tamaulipas (5.6%), Zacatecas (5.3%), Nayarit (5.1%) y Sonora (5.0 por ciento).

Este comportamiento confirma el alza de 0.4% anual del Producto Interno Bruto (PIB) nacional de las actividades terciarias en el 2019, donde el comercio minorista creció 2.7%, resultado insuficiente para evitar que la economía mexicana cayera por primera vez en la última década (-0.1%) —el PIB industrial descendió 1.8 por ciento.

Para Héctor Magaña Rodríguez, director del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey, “a diferencia de la actividad industrial, el consumo de bienes y servicios tiende a tener una menor afectación ante las condiciones económicas adversas, ya que las personas continúan adquiriendo por lo menos los productos que son necesarios para atender sus necesidades básicas y esto se ve reflejado en cifras favorables de comercio al por menor”.

“Otro factor es que la actividad comercial minorista es de fácil acceso para todas aquellas personas que perdieron su actividad laboral en otra rama económica, de tal forma que se pudieron refugiar rápidamente en el comercio, aunque no necesariamente dentro del sector formal”, explicó.

Diversos especialistas también indicaron que otros elementos que influyeron en el dinamismo del consumo privado fueron las remesas (récord el año pasado con 36,049 millones de dólares y una tasa anual de 7.0%) y el aumento al salario mínimo (102.68 pesos general y 176.72 en la zona libre de la frontera norte, frente a 88.36 pesos en el 2018).

Primer lugar

Baja California es el único estado de la frontera norte que tiene a todos sus municipios (5) en el programa de zona libre —incremento al doble del salario mínimo, reducciones del IVA a 8% y del ISR a 20% y la homologación de los precios de combustibles con los de Estados Unidos. Esta entidad obtuvo el primer lugar nacional en ingresos de los establecimientos minoristas, con un ascenso anual de 12.7% durante el año pasado.

“Baja California se vio beneficiada por los resultados generales de su economía. Al ser una entidad con un crecimiento favorable, esto se ve reflejado en mejores condiciones del mercado laboral que favorecen los ingresos de las personas”, señaló Héctor Magaña.

“Si bien no es una entidad con una alta dependencia de las actividades terciarias como el caso del Estado de México y la Ciudad de México, el crecimiento que se observó en otras actividades permitió a las personas conservar sus fuentes de trabajo y con ello, mantener e incluso incrementar su nivel de consumo no sólo de los bienes y servicios básicos, sino de otros que mejoran la calidad de vida. Lo anterior se vio reflejado en un comercio minorista más dinámico”, detalló.

Los de abajo

En el otro polo, Guerrero fue la entidad con la disminución más pronunciada en comercio minorista en el 2019, con -8.5 por ciento.

“El problema radica en que es una de las entidades más pobres del país y también donde se presenta un alto volumen de empleo informal. Esto limita el nivel de ingresos de las personas, de tal forma que dedican gran parte de su ingreso a satisfacer únicamente sus necesidades básicas de alimentación y vestido, y se posterga la adquisición de otro tipo de bienes, cuyo consumo no tiene carácter de urgencia”, aseguró Magaña Rodríguez.

En el grupo de nueve entidades con reducciones en los ingresos al por menor, se encuentran la capital del país (-1.5%) y el Estado de México (-1.8%), que en conjunto representan 26.1% del PIB minorista nacional.

“De las tres grandes actividades económicas, la terciaria es el preponderante tanto en la Ciudad de México como en el Estado de México. Debido a la desaceleración económica del país, el dinamismo de su principal actividad, el comercio, se ajusta a la baja. Adicionalmente, la generación de empleo también tiene una repercusión directa; ante la escasa creación de puestos de trabajo con retribuciones superiores a los 5 salarios mínimos, resulta cada vez más complicado para una familia satisfacer sus necesidades básicas con el ingreso laboral de uno de sus integrantes. Esto provoca un consumo más selectivo, lo cual influye en una menor actividad en el comercio al por menor”, concluyó el especialista.

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