En los primeros meses del gobierno federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador se percibe un cambio de tendencia en la generación de empleo formal en las entidades federativas.

Por ejemplo, la capital del país y el Estado de México ya no aparecen en el podio de creación de trabajos; Campeche y Tabasco presentaron cifras positivas tras los efectos negativos de la crisis petrolera; Querétaro se convierte en un actor importante del mercado laboral, y Baja California Sur, el territorio con mayor dinamismo económico en el sexenio anterior, pierde ritmo.

De acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, en los primeros cuatro meses del 2019, los tres principales generadores de empleo formal fueron Jalisco (37,713 trabajadores asegurados en el Instituto Mexicano del Seguro Social—IMSS—), Nuevo León (30,720) y Querétaro (25,778) —estados que han explotado sus industrias manufactureras y de exportación.

A estas entidades le siguieron la Ciudad de México (20,202 nuevos puestos), Baja California (19,959), Sonora (19,886) y Guanajuato (17,999); el Estado de México, con 10,564 plazas, se ubicó en la décima posición.

Por primera vez desde el periodo del 2008 al 2009 —crisis económica y financiera mundial—, la capital del país o el Estado de México, los mayores motores económicos al aportar 27% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, no aparecieron en el podio, considerando sólo el primer cuatrimestre de cada año.

Entre enero y abril del año en curso, la creación de 20,202 empleos en la Ciudad de México representó su peor nivel, en igual lapso de análisis, desde el 2009, mientras que las 10,564 plazas del territorio mexiquense significaron el resultado más bajo desde el 2013. En ambas entidades, esta pérdida de ritmo fue reflejo del mismo comportamiento en los sectores de servicios para empresas, personas y el hogar; comercio; industrias de transformación; construcción, y transporte y comunicaciones.

En el otro extremo, los únicos estados con pérdidas de plazas fueron Guerrero (1,521 trabajadores asegurados en el IMSS), Morelos (2,755) y Chiapas (3,195), que llevan varios años sin despegar. En este sentido, Campeche y Tabasco, que mostraron detrimento laboral por los bajos precios del petróleo y la disminución de la producción de hidrocarburos —la minería petrolera participa con 79.7 y 52.4% del PIB, respectivamente—, crearon puestos en los primeros cuatro meses del 2019.

Campeche generó 4,163 empleos formales, la segunda cifra positiva al hilo tras cuatro años en detrimento; por su parte, Tabasco, con sus 2,216 trabajos nuevos, deja atrás un lustro con mermas laborales. La diversificación económica que realizan sus gobiernos estatales comienza a rendir frutos.

Nayarit, en ascenso

En el primer cuatrimestre del 2019, las entidades con mayor crecimiento en creación de puestos formales, en relación con igual periodo del año pasado, fueron Nayarit (de 3,447 a 10,093 —tasa de 192.8%—), Sinaloa (de 3,309 a 6,949 —110.0%—) y Campeche (de 2,079 a 4,163 —100.2 por ciento).

Mientras que la mayor pérdida de ritmo se registró en Tamaulipas (de 14,826 a 3,981 plazas —disminución de 73.1%—, principalmente por el conflicto laboral en Matamoros), el Estado de México (de 42,090 a 10,564 —74.9%—) y Zacatecas (de 7,840 a 1,681 —78.6 por ciento).

Destaca el caso de Baja California Sur, que en el gobierno de Enrique Peña Nieto fue la economía con mayor crecimiento en el país (promedio anual de 6.6%); la entidad generó 4,886 trabajos formales entre enero y abril, la cifra más baja desde el 2012 (3,365).

Estos cambios en los primeros cuatro meses del 2019 provocaron la creación de 299,562 empleos a nivel nacional, el peor dato desde el 2013 (285,930). Aún falta el impacto real de la zona libre en la franja fronteriza, así como los futuros efectos en materia laboral del Corredor del Istmo de Tehuantepec y del Tren Maya, los tres grandes proyectos regionales de la administración federal.