Los recortes en recursos federales y la debilidad económica de la Ciudad de México, la economía más grande del país con 16.4% del PIB nacional, ya se reflejaron en sus ingresos totales.

De acuerdo con la Secretaría de Administración y Finanzas, durante el 2019 los ingresos totales de la Ciudad de México ascendieron a 245,048.9 millones de pesos, que representó una caída de 2% en términos reales, respecto a lo observado en el 2018, disminución que se atribuye al comportamiento negativo de los ingresos locales y federales.

En relación con los ingresos de origen federal, que sumaron 123,423.8 millones de pesos (50.4% del total de ingresos), éstos registraron un descenso anual de 3.4% real, producto de las contracciones de 4.3% en participaciones (84,323.4 millones de pesos) y de 36.8% en convenios (9,768.3 millones).

Las participaciones dependen del nivel recaudatorio, ligado a la actividad económica, es decir, bajo dinamismo económico es igual a menos recursos (la economía capitalina cayó 0.6% al tercer trimestre del 2019). Mientras, el desplome en convenios derivó de los recortes del gobierno federal a la transferencia de recursos a entidades y municipios.

Por su parte, los ingresos locales llegaron a 93,531.4 millones de pesos el año pasado (38.2% de los ingresos totales de la Ciudad de México), monto 4.9% menor en comparación con el 2018, considerando el efecto inflacionario.

Los ingresos locales se integran por tributarios (58,792.1 millones de pesos) y no tributarios (34,739.3 millones); ambos mostraron disminuciones reales, de 2.5 y 8.8%, respectivamente.

En ingresos tributarios, exhibieron caídas los impuestos sobre el patrimonio (2.6% real); sobre la producción, el consumo y las transacciones (13.5%), y sobre nóminas y asimilables (1.1%); los gravámenes más importantes son patrimonio (31,557.2 millones de pesos recaudados en el 2019) y nóminas (25,439.4 millones).

En Impuestos sobre el Patrimonio, destacan los decrecimientos reales en adquisición de inmuebles (12.7%) y Tenencia (7.9%); este último concepto sufrió por la migración de autos a otras entidades y por una menor venta de vehículos (manifiesta el bajo consumo en la capital del país). La reducción de 1.1% del Impuesto sobre Nómina se relaciona con la disminución de 10.8% anual en la generación de empleos formales el año pasado (59,207 nuevos trabajos).

En ingresos no tributarios sobresalen las bajas reales de 16.1% en productos (15,029.1 millones de pesos registrados en el 2019) y de 8.5% en derechos (13,186.4 millones), debido a una menor demanda de servicios.

Parálisis

Héctor Magaña Rodríguez, director del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey, aseguró que el bajo dinamismo recaudatorio fue por la parálisis económica de la Ciudad de México, donde sectores como de la construcción y el turístico están desacelerando.

También se debe, refirió, a que los habitantes de la capital están teniendo menor poder de consumo, “no se generaron los empleos suficientes”.

“Es una respuesta a la menor actividad económica, el comercio se desaceleró y la industria se encuentra en recesión. Esto se traduce en una menor producción y por lo tanto, menos ventas para las empresas, de ahí que el pago de sus impuestos fuera menor. También se refleja en el consumo, los individuos sólo adquieren los bienes y servicios indispensables y esto afecta a la recaudación de los impuestos al consumo”, precisó.

Héctor Magaña indicó que no superar la recaudación del 2018, en términos reales, obliga a la administración de Claudia Sheinbaum a ser más estricta en materia fiscal, “necesita hacerle frente a pagos de nómina y al desarrollo de proyectos”.

“El gobierno tiene que ser más estricto en la recaudación para poder hacerle frente a todas las partidas de gasto que tiene presupuestadas, sin tener que incurrir a deuda pública para poder cumplir con dichos compromisos”, ahondó.

Turismo

Sobresale que la Ciudad de México recaudó 507.7 millones de pesos por el Impuesto por la prestación de Servicios de Hospedaje, que representó una caída real de 0.2% respecto al 2018.

Magaña Rodríguez refirió que esta dinámica fue porque los estados presentaron un menor ritmo de crecimiento económico, “por lo mismo, las personas tuvieron que dejar de lado el turismo y se concentraron en no hacer gastos extras, todo esto provocó que hubiera menor afluencia turística nacional”.

“Si las personas no cuentan con una fuente de ingresos fija, lo primero que tienden a eliminar son los gastos que no afectan sus necesidades básicas, como los viajes”, expuso.

Añadió que la eliminación del Consejo de Promoción Turística de México provocó una baja afluencia de turistas internacionales. “Eliminar la promoción turística trajo consigo una menor afluencia, ya que con dicha ausencia de publicidad, la Ciudad de México pudo perder atractivo ante otros destinos”.

El especialista destacó que para este año se aumentó el impuesto al hospedaje, de 3 a 3.5%, lo cual afectará más a la actividad turística. “Un incremento en el impuesto no ayudará a obtener mejores resultados, debido a que encarecerá los costos de los servicios”.

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