Los proyectos regionales del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, del gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador, son tres: Tren Maya, Istmo de Tehuantepec y Zona Libre de la Frontera Norte.

Lo anterior significa que, en la política de desarrollo del actual gobierno federal, no se contemplan a las regiones Bajío, occidente, centro-norte y centro del país, algunas que son bastiones económicos del territorio nacional.

Para el sur-sureste y para México, el Tren Maya “es el más importante proyecto de infraestructura, desarrollo socioeconómico y turismo del presente sexenio”, se lee en el Plan Nacional de Desarrollo.

Esta obra tendrá un recorrido de 1,525 kilómetros y pasará por los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, interconectando las principales ciudades y sitios turísticos de la península de Yucatán.

Actualmente, esta vía tendrá 15 estaciones y requerirá de entre 120,000 y 150,000 millones de pesos que provendrán de fuentes públicas, privadas y sociales. Se prevé que también funcione en la modalidad de carga.

“El Tren Maya es un proyecto orientado a incrementar la derrama económica del turismo en la península de Yucatán, crear empleos, impulsar el desarrollo sostenible, proteger el medio ambiente de la zona —desalentando actividades como la tala ilegal y el tráfico de especies— y propiciar el ordenamiento territorial de la región”, expone el documento.

El segundo proyecto regional (también para el sur-sureste) es el Programa para el Desarrollo del Istmo de Tehuantepec, el cual remplazaría a las siete Zonas Económicas Especiales, cuyo nacimiento se dio en el 2016 con Enrique Peña Nieto y su cancelación representa a largo plazo dejar de recibir más de 42,000 millones de dólares de inversiones.

“Su objetivo es impulsar el crecimiento de la economía regional con pleno respeto a la historia, la cultura y las tradiciones del istmo oaxaqueño y veracruzano. Su eje será el Corredor Multimodal Interoceánico, que aprovechará la posición del istmo para competir en los mercados mundiales de movilización de mercancías, a través del uso combinado de diversos medios de transporte”, indica el plan nacional.

Para esta obra se estima la modernización del ferrocarril del Istmo de Tehuantepec; los puertos de Coatzacoalcos, Veracruz, y Salina Cruz, Oaxaca, en materia de carga, transporte, almacenaje, embalaje y servicios logísticos; la infraestructura carretera y de caminos rurales, y la red aeroportuaria. Además, se construiría un gasoducto para abastecer a empresas y consumidores domésticos.

En este corredor se pretende la creación de zonas libres (incentivos fiscales y no fiscales), que contempla 76 municipios oaxaqueños y veracruzanos donde disminuiría el Impuesto al valor Agregado (IVA) y el Impuesto sobre la Renta (ISR) y se ofrecería combustible a precios reducidos. Para el 2019 se inyectarán 8,000 millones de pesos y se espera que en el 2020 el corredor compita en costos y tiempos frente a otras opciones de transporte interoceánico.

El tercer proyecto regional es el Programa Zona Libre de la Frontera Norte, que comenzó su aplicación desde el primer día del año en curso en los 43 municipios fronterizos con Estados Unidos y pertenecientes a Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.

Los beneficios son las reducciones del IVA a 8% y del ISR a 20%; el incremento del salario mínimo al doble, y la homologación del precio de los combustibles con los de la Unión Americana.

Especialistas coinciden en que esta medida abrirá una brecha económica entre los municipios del norte y sur de los estados fronterizos, ya que las demarcaciones sin beneficios fiscales perderán competitividad e inversiones por no ubicarse en la zona libre.

Contrastes

En resumen, los proyectos regionales del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 sólo se concentran en el sur-sureste y en la frontera norte.

Si bien el sur-sureste presentó el menor aumento económico en el periodo 2013-2018 (0.6% como promedio anual) —cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía—, lo cual va en sintonía con la política del gobierno federal para detonar esta región, descuidar al Bajío y a occidente (con el mayor dinamismo de la actividad económica en el sexenio anterior, tasas de 4.5 y 3.2%, respectivamente) podría frenar la economía nacional en los próximos años por su relevancia.

Asimismo, si se suma la importancia que tiene el centro del país (tampoco considerado en los proyectos regionales) por el tamaño de población, la concentración de recursos y la importancia industrial y logística, el crecimiento anual de 4.0% en México se ve lejano.

Fuga de capitales en el Bajío

Consolidación económica, en riesgo

Que la región del Bajío no esté contemplada en el Plan Nacional de Desarrollo 2019–2024 podría provocar que exista la posibilidad de que a mediano y largo plazo se dé una serie de fugas de capitales; además de que se pierda la consolidación económica existente, expuso el catedrático de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), Humberto Banda Ortiz.

El especialista aseguró que ante el panorama de que todos los nuevos incentivos fiscales (implementados por el gobierno federal) serán orientados hacia el norte y sur-sureste del país, las empresas que se encuentran en los estados que conforman el Bajío (Guanajuato, Querétaro, Aguascalientes y San Luis Potosí) a mediano y largo plazo se van a movilizar.

“Esto es una consecuencia lógica por el nuevo Plan Nacional de Desarrollo que aísla al Bajío, vamos a ver cómo empezará a disminuir la inversión de la región y los nuevos proyectos de inversión se moverán al norte del país, en particular a la frontera. Habrá desempleo”, enunció.

Por otra parte, el presidente del Colegio de Economistas de Aguascalientes, Jael Pérez Sánchez, coincidió que se necesita revisar el Plan Nacional de Desarrollo, ya que ha dejado de lado un tema importante: mantener la consolidación económica de regiones como el Bajío, zona que funge como base de crecimiento para México, puesto que está latente que haya fuga de capitales.

“El Plan Nacional de Desarrollo que se presenta es un conjunto de buenas intenciones, se reunieron las quejas de lo que ha sucedido en los últimos 30 años; sin embargo, no cumple con las características de un verdadero proyecto integral porque aísla a regiones del país. Es desafortunado no ver al Bajío involucrado, ya que ha mostrado avances importantes, hay que tener claro que un proyecto integral contempla a las entidades rezagadas, pero también a las que han mostrado logros importantes”, manifestó.

Pérez Sánchez explicó que a pesar de que este proyecto federal no cuida el avance que han presentado otras regiones, los estados que integran el Bajío deben fortalecer su alianza regional y hacer enlaces con otros países para seguir creciendo, solamente así se podría contrarrestar un posible rezago.

Potencializar

Por su parte, José Gil Gordillo Mendoza, secretario de Comisiones del Colegio de Economistas de Aguascalientes, expuso que el caso de Bajío debería contemplarse dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2019–2024 para ayudar a potencializar la economía de las demás regiones del país.

“Lejos de contrastar de forma negativa el avance del Bajío con los estados del sur del país, debería analizarse qué acciones se realizaron y cuáles son susceptibles a replicar”, manifestó.

También, el académico aseguró que para que pueda concretarse el Plan Nacional de Desarrollo actual, se requiere tener muy clara la meta y también que se trabaje de manera conjunta para lograr un consenso de los diversos sectores de la población y de la Iniciativa Privada, además de “una efectiva detección y priorización de necesidades, en caso contrario sólo se quedará en papel el proyecto”.

Políticas públicas

El proyecto federal debe ser integral

Una de las mayores necesidades que tiene el país es que los planes o programas que van enfocados al desarrollo social y económico contemplen a todas las regiones y no se focalicen o den como prioridad a una zona, señaló José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

Explicó que es positivo que el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, haya presentado recientemente el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024; sin embargo, acotó, este proyecto debería ser integral, que todas las entidades federativas estén contempladas para el fomento de políticas públicas dirigidas en dejar atrás el rezago social y económico.

“Con la presentación del Plan Nacional de Desarrollo se confirma la prioridad del presidente del país, la cual es incrementar el desarrollo en la región del sur-sureste, ya que en esta zona hay mayor concentración de pobreza, y se solventará un problema histórico. Sin embargo, México tiene la necesidad de que se elaboren planes y programas que vean un desarrollo integral, que no se focalice la atención a una sola zona, todos los estados tienen problemas y merecen el mismo nivel de atención”, manifestó.

El director del IDIC enunció que problemas como marginación, pobreza, falta de productividad, fuga de capitales y ausencia de desarrollo de infraestructura están en todos los municipios de la República. “La pobreza sí se concentra en el sur-sureste, pero también hay pobres en la Ciudad de México, en regiones como el Bajío y occidente”.

Es importante, sostuvo, que tampoco se deje atrás a los grandes polos de desarrollo económico del país, como la región del Bajío (integrada por Guanajuato, Querétaro, Aguascalientes y San Luis Potosí), la cual logró su consolidación económica en la administración federal pasada.

“Lo óptimo es que se modifique el Plan Nacional de Desarrollo y se incluyan políticas que fomenten el crecimiento y salvaguarden a las regiones que han mostrado grandes avances, y es que si no se apoya a regiones como el Bajío o el centro del país, que tienen un gran avance económico, se corre el riesgo de que se pierda todo lo logrado, recordemos cada día la competencia es mayor, y estas regiones mexicanas contienden contra las de otros países”, señaló.

Afectaciones en sector turístico

En centro-norte, la migración podría aumentar

José Luis Guardado, docente de la Unidad Académica de Economía de la Universidad Autónoma de Zacatecas, aseguró que, ante el actual escenario de desarrollo social y económico federal, “se está condenando a la región del centro-norte a un rezago, por lo mismo, sus habitantes emigrarán hacia Estados Unidos”.

En este tenor, respecto al Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, consideró que las nuevas políticas públicas de bienestar social priorizan al sur-sureste y a la frontera norte del país, fomentando un crecimiento desigual para Zacatecas, Durango, Sinaloa y Baja California Sur.

“Me parece lamentable que al centro-norte del país se le ignore. Esto implica que se va a profundizar el atraso social y económico, ya que las inversiones que había se irán. A esto se le suma que los grandes grupos empresariales al ver los grandes incentivos fiscales en otras zonas del país no nos verán como entidades atractivas y optarán por invertir en el norte”, dijo.

Guardado Pérez enunció que por la dinámica económica que se dé en el sexenio aumentará la migración hacia Estados Unidos, y posiblemente a Canadá, ya que al ver que en estos países se ofrece una mejor calidad de vida, la población del centro-norte preferirá irse.

“Como no habrá planes de desarrollo para el centro-norte, se desarrollará una dinámica de desempleo, por ende la migración aumentará. Todavía hay tiempo de enmendar el camino y hacer un proyecto integral que fomente una integración”, sostuvo.

También, destacó que el turismo será una de las actividades económicas más afectadas.