Baja California, Aguascalientes y Querétaro son las entidades con la mejor calidad de la ocupación y el acceso al trabajo en el país y, por ende, cuentan con mayores condiciones laborales para amortiguar los efectos negativos en materia de empleo derivados del Covid-19.

De acuerdo con el Índice de Calidad y Competencia de la Ocupación Estatal que elabora El Economista, la calificación nacional fue de 46.6 puntos en el primer trimestre del 2020, de 100 posibles, frente a 48.1 puntos en igual periodo del 2019, continuando en un nivel medio bajo.

Baja California fue el primer lugar en toda la República mexicana con 85.9 puntos; le siguieron Aguascalientes (80.9) y Querétaro (80.5). Los tres estados fueron los únicos en situarse en el nivel alto.

Mientras Jalisco, Chihuahua y Nuevo León obtuvieron más de 70 puntos. Quintana Roo, Sinaloa, Morelos, Coahuila, Colima, San Luis Potosí y Sonora completaron el nivel medio alto.

En estos dos niveles del Índice de Calidad y Competencia de la Ocupación Estatal, principalmente el alto, podría darse una recuperación laboral más rápida debido a sus condiciones de trabajo, aunque dependerá de cómo los gobiernos subnacionales aplican planes de apoyo a mipymes y de reactivación económica.

En el nivel medio bajo se estacionaron Baja California Sur, Michoacán, Yucatán, Guanajuato, Tamaulipas, Guerrero, Ciudad de México, Puebla, Durango, Hidalgo, Veracruz, Zacatecas, Estado de México y Campeche.

En el otro extremo, las calificaciones más bajas, de las peores condiciones laborales y con mayor propensión a resentir el impacto de la contingencia sanitaria, fueron en Tlaxcala (16.4 puntos), Tabasco (20.7), Oaxaca (24.6), Nayarit (31.3) y Chiapas (34.0), todos éstos en el nivel bajo.

Así, el objetivo del Índice de Calidad y Competencia de la Ocupación Estatal es saber cómo se encuentran las 32 entidades del país en materia laboral, principalmente en acceso al trabajo y calidad de la ocupación, y a su vez realizar un ranking de competencia entre los gobiernos locales.

El índice se hizo mediante ocho tasas complementarias de ocupación y desocupación, obtenidas de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, que corresponden a: desocupación, ocupación parcial y desocupación, presión general, trabajo asalariado, subocupación, condiciones críticas de ocupación, informalidad laboral y ocupación en el sector informal.

En cada tasa complementaria se realizó un ranking estatal para asignar un valor. Si el estado, por ejemplo, se ubicaba en último lugar de desocupación (Guerrero, con 1.51% de su población económicamente activa —PEA—), se le daba la mayor cantidad de puntos por ostentar la mejor posición en calidad laboral (en este caso, 32 puntos), en relación con las otras entidades, y viceversa para aquellas que se encontraron en los primeros escalones (Tabasco obtuvo una desocupación de 5.30% de la PEA, la más elevada de México, por lo que consiguió sólo 1 punto).

Este ejercicio se hizo con cada uno de los estados, al cierre de los primeros trimestres del 2019 y 2020, logrando un índice general con ocho tasas, con el mismo peso cada una, cuyo resultado se convirtió en un indicador con escala de 0 a 100 puntos, donde la entidad más cercana a 100 manifiesta una mejor calidad de la ocupación (para obtener 100 puntos la entidad debe ser la mejor en todas las tasas).

Semáforo

El índice se dividió en cuatro niveles: alto (mayor a 80 puntos), medio alto (menor a 80 y mayor a 55 puntos), medio bajo (menor a 55 y mayor a 35 puntos) y bajo (menor a 35 puntos).

Es importante destacar que la función de este indicador es premiar a los estados con mayor constancia en acceso al empleo y calidad laboral (tener las menores tasas, a excepción de la referente a trabajo asalariado); también, se puede dar el caso de que aumenten algunas variables en la mayoría de los estados, por lo que el valor del índice será mayor para aquellos con un incremento moderado (por eso es competencia estatal).

En este contexto, la caída nacional del Índice de Calidad y Competencia de la Ocupación Estatal, de 48.1 puntos en el primer trimestre del 2019 a 46.6 puntos en igual lapso del 2020, manifiesta que la mayoría de las tasas aumentaron (sólo bajó la informalidad laboral y ocupación en el sector informal, mientras los mayores incrementos se dieron en condiciones críticas de ocupación y subocupación), es decir, creció la precariedad laboral en el país. Por nivel, siguió en el medio bajo.

Explicación

Baja California quedó en el primer lugar del Índice de Calidad y Competencia de la Ocupación Estatal porque mostró constancia en las ocho tasas complementarias de ocupación y desocupación durante los primeros tres meses de este año, previo a declararse emergencia sanitaria por el Covid-19.

La entidad alcanzó las relaciones más bajas: primer lugar en ocupación parcial y desocupación (5.41% de la PEA, la menor tasa en el país) y presión general (3.86% de la PEA); segundo en subocupación (2.95% de la PEA); cuarto en ocupación en el sector informal (18.18% de los ocupados) e informalidad laboral (38.31% de los ocupados); séptimo en desocupación (2.22% de la PEA); peldaño 19 en condiciones críticas de ocupación (24.30% de los ocupados), y fue la sexta entidad con el mayor porcentaje de trabajo asalariado (72.00% de los ocupados).

El peor resultado de Baja California fue en condiciones críticas de ocupación, tasa que incluye a las personas que se encuentran trabajando menos de 35 horas a la semana por razones ajenas a sus decisiones, más las que trabajan más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo y las que laboran más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos.

Cambios

En relación con el primer trimestre del 2019, 15 entidades mostraron crecimientos en el índice (lo que significa mejora laboral, en comparación con los otros estados), dos no tuvieron cambios y el resto (15) exhibió disminuciones.

Los mayores ascensos fueron en Sinaloa (15.2 puntos más), Colima (12.5), Baja Californian (5.5), Nayarit (4.3), Guanajuato y Tamaulipas (cada uno con3.9) Los desplomes más pronunciados se dieron en Veracruz (-12.1 puntos) y Puebla (-7.8).

Por niveles, únicamente se registraron cinco cambios: Aguascalientes pasó de medio alto a alto; Baja California Sur, de medio alto a medio bajo, mientras que Colima, Sinaloa y Sonora cambiaron de medio bajo a medio alto.

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