Cancún, QR. El director general de Turismo de Cancún, Francisco López Reyes, aseguró que es positivo que Puerto Morelos se abra a la industria de los cruceros, pues en el pasado hubo varios intentos que no pudieron concretarse por cuestiones ambientales.

Recordó que la cercanía del arrecife de coral impidió el atraque de barcos de gran calado, por lo que el muelle nunca se pudo abrir a los cruceros.

“Yo mismo fui parte de los intentos por detonar la industria de cruceros hace varios años en Puerto Morelos, pero siempre nos enfrentamos con las limitantes ambientales, por no poder dragar el fondo del muelle para recibir grandes barcos de pasajeros, como por la cercanía de los arrecifes que dificultan la operatividad de las naves”, dijo.

El funcionario destacó que, pese a la oposición manifiesta de empresarios hoteleros, la posibilidad de recibir un nuevo tipo de turismo en el corredor Riviera Maya-Cancún es algo positivo, porque diversifica la oferta de servicios en la zona, pues hasta el momento sólo Cozumel y Mahahual son los únicos dos puertos de cruceros en todo el estado.

Cabe recordar que la semana pasada la Administración Portuaria Integral de Quintana Roo (Apiqroo) informó que en noviembre próximo comenzarán a atracar en Puerto Morelos dos compañías navieras que recorrerán la denominada Ruta Maya, con cruceros de segunda y tercera generación provenientes de Estados Unidos.

Ambos barcos, pertenecientes a las compañías Le Ponant y Vidanta Cruise, tendrán una frecuencia semanal hacia Puerto Morelos, desde donde los pasajeros recorrerán Yucatán, Campeche y Tabasco en una ruta previamente establecida a través de los principales sitios arqueológicos de toda la zona maya.

Alicia Ricalde Magaña, directora de la Apiqroo, aseguró que se  trata de barcos de máximo 300 pasajeros que no representan competencia para el negocio de la hotelería tradicional, por lo que no anticipan oposición por parte del gremio hotelero de Quintana Roo ni tampoco cuestiones ambientales que impidan su operación en el muelle de Puerto Morelos debido que no requerirán del dragado del muelle. 

Antecedente

En dos ocasiones, en el 2002 y en el 2007, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales ha negado los permisos a la ampliación del muelle de Puerto Morelos para permitir la llegada de cruceros, ante el riesgo que supone para el arrecife de coral de la zona.

En ambas ocasiones los proyectos fueron promovidos por la Administración Portuaria Integral de Quintana Roo. Se trató en realidad de un mismo proyecto que fue ingresado en dos ocasiones a evaluación ambiental y en ambas ocasiones rechazado.

La intención era ampliar y modernizar el recinto portuario de manera que fuese capaz de recibir barcos de carga de mayor capacidad, así como para funcionar como puerto de base o home port para cruceros turísticos modernos, según se lee en la Manifestación de Impacto Ambiental de abril del 2002.

La modernización del puerto implicaba la realización de un dragado para alcanzar la cota de los 11 metros de profundidad, construir un nuevo muelle de carga, ampliar el muelle existente para convertirlo de base para cruceros turísticos, construir un nuevo muelle para transbordadores, incrementar la superficie terrestre del puerto, incluyendo la construcción de un bordo dentro del mar, así como el relleno de la parte posterior del predio del puerto y construir un camino fiscalizado que comunicase con el parque industrial de Puerto Morelos.

En las observaciones de la propia Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental se señala que el proyecto se contraponía a las disposiciones de la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, al programa de manejo del Parque Nacional Arrecife de Puerto Morelos y al Programa de Ordenamiento Ecológico Local de Benito Juárez, pues en ese entonces, Puerto Morelos era una delegación de este municipio.

Una de las violaciones más flagrantes del proyecto presentado entonces es la referente al criterio CO-13 del POEL entonces vigente, el cual establecía claramente que “los muelles sólo podrán construirse en aquellas zonas en las que exista en forma natural la profundidad requerida por las embarcaciones que se pretendan albergar”, por lo tanto, el proponer un dragado hacía el proyecto inviable.

Además, se menciona que la Manifestación de Impacto Ambiental tanto del 2002 como del 2007 no habla sobre el abastecimiento de combustible que requerirán los barcos, ni considera medidas de contingencia o mitigación en caso de derrames de hidrocarburos; tampoco se hizo un análisis de riesgo sobre posibles colisiones de barcos contra la barrera arrecifal, ni sobre los impactos de las labores de mantenimiento y reparación de barcos que suponía la operación de un muelle de cruceros.

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