Tapachula, Chis.- El comercio ambulante está afectando severamente la economía de los comercios establecidos en la zona Soconusco, informó Marco Aurelio Martínez Zavaleta, subdelegado de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

Indicó que es frecuente que la gente adquiera productos de procedencia extranjera, que tienen un valor desde 10 hasta 500 pesos, ocasionando pérdidas diarias de hasta 4,000 pesos en los negocios legales como tiendas de ropa y zapaterías.

Es común que los compradores adquieran sus productos o accesorios en comercios informales establecidos en mercados, tianguis, parques e incluso en las calles más céntricas de la ciudad de Tapachula, donde no hay regularización del comercio ambulante por parte de las autoridades.

El subdelegado aseveró que entre los accesorios que más adquiere la población se encuentran relojes, accesorios para equipos móviles, calzado, ropa, mochilas, bolsas, cinturones, lentes, juguetes, artículos para el hogar y cocina e inclusive medicamentos que se comercializan con precios de 50 hasta 350 pesos.

Los comerciantes deben contar con permisos y documentación reglamentaria para poder vender sus productos de acuerdo a la Ley de comercialización en productos y mercancías, de lo contrario, las multas establecidas van desde 500 hasta 2,000 pesos, concluyó el funcionario.

MERCANCÍA LIBRE DE IMPUESTOS

Por su parte, Candelaria Sánchez, vendedora ambulante de ropa interior, señaló que es más fácil vender su mercancía de manera ilegal porque no tiene que pagar impuestos, por esta razón no tiene que subir mucho el precio de su ropa, lo que la hace más accesible a sus clientes.

Indicó que compra su mercancía en Malacatán, San Marcos, Guatemala, ubicado a 20 minutos por vía terrestre de la frontera de México con Guatemala, sin embargo, tampoco ingresa a Chiapas de manera legal porque utiliza el río Suchiate para pasar sus mercancías, pagando 30 pesos mexicanos a la persona que la traslada al lado mexicano.

En un día gano alrededor de 500 pesos, el comercio ilegal sí me deja, y seguiré así porque no me serviría establecerme en Tapachula cuando yo vivo en San Marcos y acá sí le gano más a mi ropa interior porque no tengo competencia. La ropa que yo ofrezco la venden en las tiendas de Tapachula pero más cara , reiteró.

Así también, Roberto Mendoza, abogado de profesión y actualmente vendedor de perfumes desde la cajuela de su vehículo, mencionó que antes trabajaba en una dependencia institucional pero su salario era muy bajo por lo que optó por renunciar y formar parte de la economía subterránea.

Ahora tengo más ganancias, me traslado a la ciudad de México y en Tepito compro mis perfumes a mitad de precio y acá los vendo al doble, no pierdo. Vendo desde mi casa o mi vehículo y al mes gano el triple de lo que percibía en una dependencia .

Finalmente, indicó que las nulas oportunidades laborales, los bajos salarios, la dificultad para tramitar un negocio legal y tener que mantener a su familia lo orillaron a formar parte del comercio ilegal.

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