Las entidades federativas que dependen en gran medida de un solo sector económico tienden a presentar un menor crecimiento en su Producto Interno Bruto (PIB), además, están sujetas a un entorno de mayor volatilidad.

De acuerdo con el Grupo Financiero Ve por Más, que un estado se encuentre sujeto a desarrollar una sola actividad económica lo vuelve más vulnerable a fenómenos políticos locales e internacionales. Asimismo, tiene menor posibilidad de atraer Inversión Extranjera Directa y ampliar su mercado laboral.

También, un entorno de incertidumbre dificulta anticipar el origen de futuros choques: comercio, gasto público, regulación, abastecimiento insumos, entre otros.

Alejandro Saldaña Brito, economista en jefe de Grupo Financiero Ve por Más, explicó que cuando se tiene una economía diversificada, que es cuando se están desarrollando varias actividades, es más fácil contrarrestar efectos negativos nacionales e internacionales.

“Hoy por hoy, existe mucha incertidumbre y es difícil anticiparse a los riesgos económicos y políticos. No sabemos si mañana Donald Trump, presidente de Estados Unidos, nos va a amenazar nuevamente con los aranceles o si va a cerrar la frontera. También, desconocemos si va a surgir un elemento interno que genere mayor incertidumbre, como un cambio en el gabinete federal o que se quiten políticas públicas relevantes. Todos éstos son efectos negativos”, aseguró.

Destacó que diversificar una economía te permite anticipar los riesgos. “Históricamente se ha visto que mientras las economías más diversificadas están, entonces son más fuertes a un choque, a riesgos y efectos negativos”.

En ese sentido, acotó que los estados de la República que dependen de un solo sector les será muy difícil reponerse.

Saldaña Brito indicó que según un análisis del Grupo Financiero Ve por Más, en el cual se evaluaron las actividades que pesan más en el PIB de cada entidad en un periodo de cinco años, las regiones del sur-sureste y occidente son las más concentradas. Por estados, destacó los casos de Campeche y Tabasco.

En el sur-sureste, la minería petrolera concentró 34.7% del PIB regional en el 2017, pero por entidad este coeficiente se eleva. Por ejemplo, en Campeche este sector participa con 72.5% de su actividad económica, mientras en Tabasco la relación es de 45.5 por ciento.

Al observar el promedio de crecimiento de las economías estatales se observa que en los últimos seis años el sur-sureste apenas aumentó a una tasa anual de 0.8%; Campeche y Tabasco fueron las entidades con las caídas más pronunciadas en el país, con variaciones negativas de 4.6 y 3.3%, respectivamente.

“Esta región ha apostado por un modelo económico que tiene como base las actividades petroleras. Sin embargo, en los próximos 20 años esto ya no será redituable por factores como la nueva apuesta energética, así como la extinción de la materia prima”, refirió el especialista.

“Está el caso de la minería petrolera, cuyo dinamismo ha bajado de manera continua. Tabasco y Campeche dependen de ella y su caída ha provocado que no les llegue más inversión y haya menor consumo”, expuso.

Es importante recordar que dichos territorios aún resienten los efectos de la reciente crisis petrolera (bajos niveles del precio del crudo y disminución de la producción de hidrocarburos), ya que sus economías no se encontraban diversificadas; los gobiernos locales han anunciado la apuesta por sectores económicos distintos a la minería petrolera.

Alejandro Saldaña enunció que para los estados como Oaxaca, Guerrero y Chiapas hay una dependencia al sector turismo, dejando de lado las industrias manufactureras. Entre el 2013 y el primer trimestre del 2019, los resultados de la actividad económica fueron los siguientes: 1.1, 1.8 y -0.3%, en ese orden.

En proceso

El economista en jefe de Ve por Más comentó que hay otras regiones que tienen un perfil más defensivo, como es el centro del país, el cual puede llegar a ser una de las economías con mayor diversificación.

En el estudio hecho por el grupo financiero, con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, las actividades inmobiliarias ocupan 26.5% del PIB, mientras que el comercio al por mayor 22.8 por ciento.

“El área metropolitana está más recargada al sector servicios, que típicamente responden al consumo privado. Creemos que se va a moderar, ya que en estos meses los gobiernos locales están apostando por el sector industrial y las actividades manufactureras”, aseguró.

El más dinámico

El analista señaló que el Bajío en los últimos años ha tenido un importante desarrollo económico, ya que ha apostado por la diversificación.

La fabricación de maquinaria y equipos electrónicos ocupa 38.4% del PIB, mientras que el comercio al por mayor, 31.5 por ciento.

Saldaña Brito opinó que el fortalecimiento del Bajío se debe a que han apostado por una estrategia a largo plazo, que consistió en diversificar sus actividades; invirtieron en sectores industriales, destacando el automotriz y el equipo electrónico, pero también en el turismo y en la construcción.

“El Bajío es un ejemplo para todas las entidades, ya que aprovechó su potencial y ventajas comparativas. Para que siga con este crecimiento debe ahora diversificarse más y apostar a la Industria 4.0 y a las energías renovables”, expresó.

Los cuatro estados del Bajío (Querétaro, Aguascalientes, Guanajuato y San Luis Potosí) se posicionaron dentro de las siete economías con mayor crecimiento económico del país entre el 2013 y marzo de este año.

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