La volatilidad del yuan detectada este mes es una reacción normal del mercado a las fricciones comerciales alimentadas por Estados Unidos y fue causada, en cierta medida, por la decisión de Washington de aumentar sus aranceles a las importaciones de bienes procedentes de China, dijo Zhu Jun, director general del Departamento de Asuntos Internacionales del Banco Popular de China.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos calificó el lunes a China como manipulador de divisas, horas después de que Pekín dejara que el yuan cayera bajo un nivel de soporte clave hasta su punto más bajo en más de una década.

Los movimientos sacudieron los mercados financieros, alimentando los temores de una guerra mundial de divisas.

Días antes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había prometido imponer un arancel del 10% a las importaciones de bienes chinos por un valor de 300,000 millones de dólares a partir del 1 de septiembre, poniendo fin a una tregua temporal y escalando drásticamente la disputa comercial.

Zhu manifestó que el movimiento del yuan fue una reacción normal a la amenaza arancelaria de Trump.

“La designación viola el sentido económico básico y común y el consenso internacional, y no es convincente”, comentó Zhu, y agregó que la economía china era resistente y capaz de hacer frente a diversas situaciones.

La guerra comercial de un año de duración entre las dos economías más grandes del mundo ya se ha extendido más allá de los aranceles para productos a otras áreas, como la tecnología, y analistas advierten que las represalias podrían ampliar su alcance y severidad, lo que pesa más sobre la confianza empresarial y la economía global.

El yuan perdió 1.6% frente al dólar la semana pasada, pero hubo indicios en las últimas sesiones de que las autoridades intentaban estabilizarlo.