La industria automotriz en México cerró el 2019 con ventas por 1 millón 317,727 de vehículos ligeros nuevos, una caída de 7.7% respecto a la comercialización del año previo, el mayor tropiezo de la comercialización desde el 2009, cuando se hundió 26.4 por ciento. En cuanto al volumen de unidades vendidas, el 2019 se coloca como el más bajo desde el 2014 (cuando se vendieron 1 millón 137,000 unidades), de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Las empresas distribuidoras de autos suman 31 meses de disminución en las ventas de unidades nuevas, lo que confirma la crisis que enfrenta el sector automotor y urge inyectar oxígeno con  incentivos gubernamentales.

Guillermo Rosales, director de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), pugnó por la implementación de un programa para la reactivación de la venta de unidades nuevas en las micro, pequeña y medianas empresas, además de duplicar la deducibilidad de la compra al llegar a 350,000 pesos por unidad y abrir la deducibilidad a todas las personas físicas, “lo que sería un factor importante para atenuar la caída e iniciar la recuperación lo antes posible y así superar la incertidumbre y desconfianza”.

Y es que el Inegi reveló que de las 27 marcas de automóviles que comercializan en México, 16 de ellas, de las cuales cuatro venden 58.2% del total de los vehículos, presentaron cifras negativas respecto al 2018. Mientras el resto obtuvo crecimientos considerables de hasta doble dígito, pero su participación en el aporte de ventas es menor.

De las cinco armadoras con mayor volumen de ventas en el país, cuatro perdieron mercado, en donde si bien Nissan se mantiene como líder en ventas, presentó una caída de 14.1% al cerrar el 2019, con la comercialización de 268,156 unidades; seguido de General Motors, con una baja de 10.2% y la venta de 211,987 autos; Volkswagen, con disminución de 8.5% y 143,649 vehículos; así como Toyota, con la caída de 2.8% con 105,663 unidades, y KIA, que resultó la única con crecimiento de 1.4% al vender 95,539 unidades.

De enero a diciembre del 2019, la industria dejó de vender 109,199 unidades comparado con el 2018, cuando se comercializó 1 millón 426,926 unidades.

En este sentido, durante diciembre pasado, la venta de vehículos ligeros nuevos fue de 130,448 unidades, 8.3% inferior a las unidades comercializadas en el último mes del 2018. Que si bien resultó ser la comercialización más alta reportada en volumen por las empresas automotrices en todo el 2019, al compararse con el duodécimo mes de años anteriores, es el más bajo no visto desde el 2013.

El director de la AMDA estimó que el 2020 presenta signos negativos en la venta de vehículos debido a una menor confianza del consumidor, que busca evitar endeudarse ante los cambios fiscales que enfrenta el país.

Rosales manifestó su preocupación por el mayor deterioro que puede tener el mercado automotor si no se coordinan acciones de impulso entre el gobierno federal y el sector automotor y las consecuencias negativas en materia de empleo, inversión y de transmisión a otros rubros de la economía nacional.

Los empresarios reconocieron la decisión del presidente Andrés Manuel López Obrador de prorrogar el decreto que regula la importación definitiva de vehículos usados durante el 2020, debido a que con ello se mantendrá un control en el flujo de automotores usados provenientes de Estados Unidos, generalmente en condiciones de deterioro extremo que condicionan precios por debajo del valor comercial y deprimen el mercado nacional.

En medio de la crisis del sector, de haberse flexibilizado la importación de vehículos usados hubiera significado un duro golpe al mercado automotor.

Sin embargo, la AMDA manifestó que esto no es suficiente y urge impulsar la renovación del transporte público y de las micro y pequeñas empresas mediante un robusto programa de financiamiento y de apoyos complementarios en el que participen la banca de desarrollo y el sector financiero.

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