Luego de que el presidente Felipe Calderón alertara sobre el peligro que significa para Petróleos Mexicanos (Pemex) el pasivo -primordialmente laboral- que según los reportes de la paraestatal ascendió a más de 600,000 millones de pesos en el 2011, la situación se mantendrá como hasta ahora y sólo una crisis económica o política a nivel nacional podría desencadenar cambios en el corto plazo, los cuales prácticamente obedecen a una agenda política y no del sector energético, explicó el experto en políticas públicas del Instituto Tecnológico Autónomo de México, Cristopher Ballinas.

El año pasado, la paraestatal obtuvo ingresos por ventas que superaron 1.5 billones de pesos; sin embargo, pagó 876,000 millones en impuestos, que sumados a los gastos operativos -que en su mayoría son representados por el pago de pasivos laborales-, la paraestatal quedó con una pérdida de 91,500 millones.

Cristopher Ballinas dijo a El Economista que no existe salida a corto plazo para desahogar la presión económica que genera este pago de pasivos, por lo que considera que las modificaciones se darán en forma progresiva y tardarán por lo menos 10 años en reflejarse en los estados financieros de la paraestatal.

Se tiene que realizar todo un esquema de pesos y contrapesos para controlar a Pemex y lo único que podría realmente modificar de forma muy tajante la situación sería una crisis económica o política a nivel nacional, mientras tanto, el precio del barril seguirá subiendo, las reservas probadas serán restituidas y se podrá seguir así, aunque la urgencia sea tan inminente , comentó.

Los tiempos de Pemex obedecen más a las agendas políticas, dijo, y mucho de lo que ocurra dependerá de las acciones y propuestas concretas de los candidatos a la Presidencia, que son bastante someras.

Es la rifa del tigre, pueden capotearlo mucho, pero a la hora de enfrentarlo ya no es tan sencillo y lo pasan de mano en mano, de periodo en periodo , expresó el experto.

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