La Asociación Mexicana de Empresas de Hidrocarburos (Amexhi) aseguró que la industria petrolera alcanzará una producción de 50,000 barriles diarios al cierre del 2019. Sin incluir el contrato de Pemex en el campo Ek-Balam, esto implica un aumento de 17% en relación con el volumen actual de producción y de 59% durante todo el 2019.

El impacto económico de la comercialización de este volumen tendrá un valor de mercado de más de 1,000 millones de dólares anuales y la meta que se ha trazado la industria para el 2024 es de 280,000 barriles por día.

A junio del 2019, la industria producía 39,000 barriles diarios, incluyendo el volumen de los proyectos en los que Petróleos Mexicanos (Pemex) cambió el modelo de asignaciones a contratos en asociación con otras empresas. Desde julio de este año, se agregan los barriles que está produciendo la italiana ENI con el arranque de operaciones en el campo Miztón en aguas someras. Con base en las estadísticas de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), existen 140 planes aprobados para la exploración, evaluación y desarrollo que ya están vigentes en el país.

Hasta el primer semestre del 2019, ya hay 9,629 millones de dólares de inversión ejecutada en las actividades de exploración y producción —más que los 8,000 millones presupuestados para la refinería de Dos Bocas—, pero el potencial es mayor, pues se tienen proyectos ya aprobados que significan el despliegue de 36,000 millones de dólares, equivalente a más de cuatro trenes maya. De estas inversiones, 2,403 millones de dólares se han destinado a actividades productivas; 1,870 millones a pagos para el Estado mexicano; 1,671 millones de dólares como transferencias a Pemex, y 3,685 millones de dólares para obtener información del subsuelo, ya sea en actividades de reconocimiento y exploración superficial o en compras de información al Centro Nacional de Información de Hidrocarburos.

A la vez, en los 111 contratos vigentes en el país, la inversión aprobada corresponde en 9.4%, que son 3,425 millones de dólares a los contratos ubicados en aguas profundas; 73.2%, que representan 26,641 millones de dólares, a los bloques en aguas someras, y 17.4% o 6,327 millones de dólares se ubican en campos terrestres.

Por otra parte, la participación de la industria en la recaudación fiscal a abril del 2019 indica que se han pagado 1,870 millones de dólares al Fondo Mexicano del Petróleo. “Desde el 2015, año en el que se concursaron los primeros contratos petroleros, la industria ha refrendado su compromiso con México, no sólo en cuanto al aumento de la producción sino también del bienestar de los mexicanos, el desarrollo regional, la generación de empleos y el desarrollo científico y tecnológico”, refirió la Amexhi.

La Amexhi, que preside Alberto de la Fuente, director de Shell en México, está integrada por 43 socios de 19 países; de los cuales 28%, es de nacionalidad mexicana y el resto extranjera. La industria petrolera que llegó al país tras la apertura de la exploración y extracción de hidrocarburos en el 2014 se ubica en 51% en campos marinos, 35% en bloques terrestres, 9% en otras actividades como análisis e investigación y 5% en todas las áreas anteriores.

Presumen éxito de farmouts

Según sus estimaciones de hitos más importantes relacionadas con los contratos firmados, en materia de farmouts, el operador del bloque Trión en aguas profundas, la australiana BHP Billiton, junto con su socio Pemex, consideran que una vez evaluado el bloque podría ser uno de los 10 campos más importantes descubiertos en el golfo de México. Si se determina que Trión es exitoso comercialmente, BHP estima que invertirá 1,975 millones de dólares antes de que Pemex comience a invertir.

Por otra parte, en los campos terrestres Cárdenas-Mora y Ogarrio, donde Pemex está asociado con la egipcia Cheiron y la alemana Dea Deutsche Erdoel, respectivamente, se ha revertido la producción sin perforar pozos adicionales en los últimos dos años, gracias a la exploración se adicionaron reservas probadas por 11.7 millones de barriles.

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