Entrevista a Paula García, gerente de Relaciones Institucionales de América Móvil.

En febrero pasado, el Consejo de Administración de América Móvil (AMX) aprobó su nuevo Código de Ética en el que se establecen los principios éticos que regulan las actividades de AMX y sus subsidiarias, así como el cumplimiento de las regulaciones y mejores prácticas de gobierno corporativo. Paula García, gerente de Relaciones Institucionales de América Móvil, explica la implementación de éste al interior de la empresa.

—¿Cuándo y por qué decide América Móvil crear un Código de Ética?

En América Móvil estamos conscientes de que la preferencia de nuestros inversionistas, clientes, aliados y socios comerciales no sólo radica en ser para ellos la mejor opción de conectividad y el mejor proveedor de soluciones innovadoras, sino también de asegurarnos de que todo se realice en conformidad a los más altos estándares éticos y siendo congruentes con nuestros valores y principios, motivos por los que a partir del año 2017, en el contexto de diversas reformas legales y aprendizajes en la aplicación de nuestros códigos de ética vigentes desde nuestro inicio de operaciones en el año 2001, se inició una revisión integral que culminó con la más reciente versión de nuestro Código de Ética y nuestras políticas corporativas.

—¿Cuáles son las bases en las que está sustentado el Código?

Las bases en las que está sustentado este nuevo Código se derivan de las mejores prácticas corporativas, así como de obligaciones relacionadas con leyes nacionales e internacionales en temas diversos: como la protección a los derechos humanos, la seguridad laboral, la privacidad de la información y la lucha contra la corrupción. Estos valores y principios son fundamentales para sustentar el crecimiento, consolidación y proyección, tanto de la organización como de sus individuos.

—¿Cuántas modificaciones han realizado desde la primera versión y por qué se han hecho?

Conscientes de la importancia que implica respetar y vivir los valores y principios de la compañía, ha sido revisado y actualizado en varias ocasiones, siendo la actualización del 2012 y la del 2018 las más relevantes. Es un proceso dinámico que requiere de ajustes para mantener vigentes las mejores prácticas corporativas.

La actualización publicada en el 2018 obedece a la necesidad de atender a los retos cambiantes de una industria en constante evolución, así como a la importancia de asegurar el cumplimiento a ciertas reformas legales, tales como las leyes anticorrupción y algunos requerimientos bajo las leyes de valores de los países en donde se encuentran cotizando las acciones de la compañía.

—¿Cómo han respondido las personas con el Código de Ética?

Los empleados en todos los países han respondido muy bien a este nuevo Código de Ética, que además está redactado en términos simples, basado en principios universales y usando un lenguaje que permite que sea claro y comprensible. Se trata de un código digital, que está disponible en línea, con independencia de los esfuerzos de difusión y capacitación que constantemente lleva a cabo la empresa.

—¿Cuál es la clave para que un Código sea acatado en su totalidad?

La clave para los empleados es que lo conozcan, lo entiendan e identifiquen cómo éste se relaciona con sus funciones cotidianas hacia el interior y exterior de la empresa, a fin de que lo pongan en práctica en sus labores diarias.

Por este motivo, la difusión del Código y capacitación a los empleados y personas que actúen en representación de la empresa es de gran importancia para garantizar que se trabaje conforme a la cultura de ética e integridad de AMX.

—¿Cuál es su recomendación para las empresas que no tienen un Código de Ética?

La recomendación a todas las empresas, por más pequeñas que sean, es tener su propio Código de Ética que pueda servirles como una guía sobre los principios básicos y valores que rigen a su empresa.