El valor de producción de las empresas constructoras, en cifras originales, presentó durante el 2019 una caída del 8.1%, respecto al año previo, la mayor desde que el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) tiene registro (2006) como resultado de los 18 meses consecutivos reportando cifras negativas. Dicha caída estuvo en línea con el comportamiento negativo del PIB de la construcción el año pasado (al disminuir del 5%), luego de venir de un incremento del 0.5% el año previo.

En diciembre, aún con los esfuerzos del gobierno federal por adelantar licitaciones de obra pública para reactivar la economía nacional, se presentó una caída del 12%, en su comparación anual, que también fue la más pronunciada desde que inició la racha negativa en julio del 2018.

La falta de inyección de recursos públicos para el desarrollo de infraestructura en el primer año del sexenio del Presidente Andrés Manuel López Obrador, el retraso en el inicio de obras como el aeropuerto de Santa Lucía y la incertidumbre generada en el sector privado son las principales causas del mal año para la industria de la construcción, que incluso supero a la crisis económica del 2019.

El Centro de Estudios Económicos del Sector de la Construcción (CEESCO) concluyó que el daño referido fue resultado de la disminución en la ejecución de la inversión física presupuestaria, al registrar una contracción del 11.8% en el periodo enero-diciembre del 2019, en relación al año previo, y que los recursos destinados para obras relacionadas con el abastecimiento de agua potable y alcantarillado, así como al de comunicaciones y transportes, registraron caídas del 11.2% y el 17.6% respectivamente.

Luego de conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras (ENEC), difundidos por el INEGI, el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, (CMIC), Eduardo Ramírez, manifestó que no hubo sorpresas, toda vez que desde que inició el 2019 alertaron de la necesidad de que fluyeran los recursos públicos, sin que se les escuchara.

“Hicimos el llamado oportuno al gobierno federal para evitar un deterioro en el sector y en la economía del país por el impacto que tiene la construcción. Ahora, entre los malos resultados hay que decir que en enero de este año ya no supimos qué pasó con 800 microempresas que ya no se afiliaron con nosotros. Por la falta de actividad es posible que tuvieron que cerrar”, comentó.

La pausa del sector privado

De acuerdo con la ENEC, el segmento de edificación (relacionado con el desarrollo de viviendas, naves y plantas industriales o inmuebles comerciales y de servicios, entre otras, del sector privado y que representa el 49% del valor total de la producción de las empresas), tuvo una caída del 8.2% el año pasado.

El de construcción de obras de ingeniería civil, que tiene una participación del 41.4% y tiene que ver con obras del gobierno relacionadas con el suministro de agua, petróleo, gas, energía eléctrica y telecomunicaciones, obras de urbanización y vías de comunicación, por ejemplo, disminuyó el 5. 9% y el de trabajos especializados para la construcción, se contrajo el 16.4 por ciento.

El instituto también reportó que el personal ocupado se redujo el 3.4%, las horas trabajadas el 3.7% y las remuneraciones medias reales el 1.4% en su comparación anual.

“La verdad es que aún con el mal año que tuvimos, hay esperanza de que en el 2020 haya mejores resultados para la industria. Ya se iniciaron licitaciones para grandes obras y nuevamente pedimos al gobierno que haya condiciones para la participación de las pequeñas y medianas empresas porque eso ayudará a reactivar la economía regional”, refirió el presidente de la CMIC.

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