Con la entrada en vigor del T-MEC el presidente internacional de la United Steelworkers (USW), Tom Conway, informó que si bien hay nuevas acciones que pretenden un acuerdo justo para los trabajadores en los tres países, aún queda mucho trabajo por hacer para garantizar que sea efectivo para proteger buenos empleos, preservar el medio ambiente y garantizar los derechos de las y los trabajadores.

El representante sindical de más de 850,000 trabajadores en el sector de minería, metales, pulpa y papel, caucho, productos químicos, vidrio, suministro de automóviles y las industrias productoras de energía, expuso que tras intensas negociaciones se logró que el nuevo acuerdo contenga "un lenguaje más fuerte para proteger los buenos empleos de la deslocalización y garantizar los derechos de las y los trabajadores, particularmente en México”.

En un comunicado de prensa Tom Conway expuso que “el movimiento laboral, liderado por miles de miembros de USW, presionó fuertemente para asegurar que el T-MEC fuera una mejora significativa sobre el TLCAN, lo que le costó a los Estados Unidos decenas de miles de buenos trabajos de fabricación. Desafortunadamente, el gobierno de México todavía no puede controlar las corporaciones codiciosas y no proporciona las fuertes protecciones laborales que el pueblo mexicano merece”.

Asimismo destaca que la dura represión de los sindicatos democráticos en México por parte del Grupo México (que también ha sido acusado por la Junta Nacional de Relaciones Laborales de violar los derechos del USW y otros miembros sindicales en su subsidiaria Asarco en los Estados Unidos), los asesinatos de organizadores sindicales en la empresa canadiense Torex Gold, y el reciente arresto injusto y encarcelamiento de la abogada laboral Susana Prieto Terrazas, demuestran que México no ha detenido la intimidación de las y los trabajadores y sus aliados.

Sostuvo que no se puede ignorar que la implementación actual del T-MEC llega en un momento peligroso para todos los y las trabajadores. “La pandemia de Covid-19 se ha cobrado miles de vidas, ha costado millones de sus empleos y ha puesto en riesgo la salud de millones más. Ahora, más que nunca, necesitamos proteger a las personas que trabajan y luchar por buenos empleos que apoyen a las familias en toda América del Norte”.