México no logrará alcanzar en 2021 sus niveles de ingresos reales previos a la pandemia de Covid-19, a pesar del fuerte impulso de la demanda en Estados Unidos, destacó la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

El estímulo fiscal de Estados Unidos en el año pasado equivalió a 9.1% de su Producto Interno Bruto (PIB).

Este estímulo abarca el gasto y las transferencias del gobierno, incluidos el gasto de capital fijo bruto del gobierno general, el gasto de consumo en bienes y servicios (excluidos pagos o transferencias) y las transferencias netas del gobierno.

En el continente, México (79.1%) y Canadá (73.5%) tienen altamente concentradas sus exportaciones de mercancías al mercado estadounidense, pero ambos países implementaron diferentes estrategias para estimular a sus respectivas economías frente a la pandemia.

En América, se espera que la rápida recuperación de Estados Unidos eleve sus ingresos el PIB a 2% por encima de su nivel anterior a Covid-19.

“Esto debería ayudar a Canadá a acercarse a su nivel de 2019. Por el contrario, a pesar del tirón de la demanda de Estados Unidos, México no alcanzará sus ingresos anteriores al Covid-19 en 2021 debido a su recesión relativamente más profunda y al pequeño alivio fiscal interno en 2020”, dijo la UNCTAD en un informe.

El estímulo fiscal de México equivalió a 2% de su PIB, mientras que el correspondiente de Canadá fue de 8.3 por ciento.

A su vez, Brasil debería crecer ligeramente por encima de su PIB de 2019 este año, gracias al efecto positivo de mayores exportaciones de materias primas y un estímulo fiscal relativamente mayor y bien dirigido que en México y Argentina.

Los ingresos reales de Estados Unidos aumentarían 2% en 2021 frente al nivel pre-Covid-19, mientras que los de México caerían 2.7% y los de Canadá bajarían 0.6%, según las estimaciones de la UNCTAD. Por el contrario, los ingresos de China subirían 10.8% y los de Brasil crecerían 0.6 por ciento.

A nivel mundial, las actuaciones destacadas se han producido en los dos países del G20 que evitaron una recesión en 2020: China y Turquía.

En el caso de China, una política de bloqueo temprano, combinada con pruebas masivas y medidas de salud pública relacionadas, seguida de un rápido despliegue de la vacuna a partir de mediados de 2021, ayudó a contener la propagación del virus y permitió una recuperación relativamente rápida de la actividad.

Por el lado de la demanda, el mantener proyectos de inversión nacional y el aumento de la demanda externa de bienes industriales han contribuido a mantener el ritmo de recuperación, aunque persiste la preocupación por la situación financiera de empresas estatales endeudadas y el peligro de nuevas variantes de virus.

roberto.morales@eleconomista.mx