El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que está “listo” para autorizar la imposición de aranceles a importaciones de productos chinos por otros 500,000 millones de dólares. “No estoy haciendo esto por la política. Estoy haciendo esto para hacer lo correcto para nuestra nación”, dijo Trump en una entrevista con CNBC emitida este viernes.

En el 2017, las exportaciones de productos de Estados Unidos a China sumaron 130,000 millones de dólares, mientras que sus importaciones desde ese país asiático fueron por 526,000 millones de dólares, de acuerdo con datos del Departamento de Comercio estadounidense. “Se están aprovechando de nosotros y no me gusta”, comentó Trump.

A principios de julio, Estados Unidos publicó una lista de productos importados de China por 200,000 millones de dólares anuales a los que les impondría un arancel de 10%, como resultado de las represalias comerciales establecidas por el gobierno chino.

Estados Unidos implementó ya un alza de aranceles a importaciones de productos chinos por 50,000 millones de dólares. Los correspondientes a 36,000 millones están vigentes y los restantes 14,000 están próximos a ponerse en vigor.

Trump determinó esta medida como resultado de una investigación de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 sobre las prácticas del gobierno de China con respecto a la transferencia de tecnología y la propiedad intelectual. Los impactos adicionales serían, según él, porque China ha tomado represalias equivalentes.

Adicionalmente, China aplica desde el pasado 2 de abril aranceles de hasta 25% a la importación de 128 productos originarios de Estados Unidos, incluidos la carne de cerdo, el vino y algunas frutas, por un monto anual de 3,000 millones de dólares. Esta medida la tomó en respuesta a la determinación de Estados Unidos de imponer aranceles globales de 25% a las importaciones de acero y de 10% a las de aluminio desde el 23 de marzo.

En este otro caso, Estados Unidos arguyó que los aranceles son necesarios para ajustar las importaciones de artículos de acero y aluminio que amenazan con menoscabar la seguridad nacional de Estados Unidos.

Desde la perspectiva de Estados Unidos, hay muchas tensiones comerciales por la transición incompleta de China a una economía de mercado libre. Si bien China ha liberalizado significativamente sus regímenes económicos y comerciales en las últimas tres décadas, sigue manteniendo (o recientemente ha impuesto) una serie de políticas dirigidas por el Estado que parecen distorsionar los flujos comerciales y de inversión.

Las principales áreas de preocupación de los legisladores estadounidenses y grupos de interés incluyen el presunto espionaje económico cibernético generalizado de China contra las empresas de Estados Unidos; mecanismos relativamente ineficaces para hacer valer los derechos de propiedad intelectual, políticas de innovación discriminatorias, y un amplio uso de políticas industriales (como los subsidios y las barreras comerciales y de inversión) para promover y proteger las industrias.

El jueves, China culpó a las autoridades estadounidenses de hacer falsas acusaciones y reaccionó a afirmaciones de que el presidente Xi Jinping está bloqueando las negociaciones con EU. El asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow, aseguró que Xi no tiene ninguna intención de llegar a un acuerdo sobre el comercio con la administración de Trump.

“China, la Unión Europea y otros han estado manipulando sus monedas y bajando sus tasas de interés, mientras que Estados Unidos las está incrementando mientras el dólar se fortalece más y más cada día. Están eliminando nuestra ventaja competitiva. Como es habitual, no es un campo de juego nivelado”, publicó Trump en la red social.

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