Por falta de planeación, derechos de vía y cambios de trazo, el tren México-Toluca se perfila para resultar más costoso que el aeropuerto de Santa Lucía. La obra ferroviaria se registró en el 2013 con un valor de 38,608 millones de pesos, que desde ese año no ha dejado de incrementarse, en cambio, la terminal aérea al concluir el segundo trimestre del 2019 requería de una inversión de 91,977.8 millones de pesos y un año después pasó a 82,136.1 millones de pesos, de acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

“Este tren se estimó que iba a costar alrededor de 30,000 millones de pesos, se elevó ya a 60,000, y calculamos que va a requerir de una inversión total de 90,000 millones de pesos, de modo que los 30,000 que nos hacen falta ya puedo decir que se tienen. Ya tenemos el presupuesto para no pararnos”, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador el viernes pasado.

Durante una visita a la zona de construcción también hizo un exhorto a los encargados de los trabajos (Secretaría de Comunicaciones y Transportes y Gobierno de la Ciudad de México) para terminen todo en diciembre del 2022 y no en la primera mitad del año siguiente, como lo anunció el subsecretario de Trasportes, Carlos Morán, minutos antes en su presentación de los avances.

“¿Por qué se está pensando en el 2023, ¿y por qué no a finales del 2022? No es para picarles, para cucarlos, como dicen en mi tierra, pero el aeropuerto Felipe Ángeles lo vamos a inaugurar el 21 de marzo del 2022. ¿Por qué no inauguramos a finales del 2022 este tren? Si nos aplicamos y ya están los recursos, si tenemos las empresas, ya están los materiales prefabricados, ya están los trenes”, dijo el mandatario.

Ajustes en el trazo

En su momento, el subsecretario de Transporte comentó a que pesar de la relevancia del tren que recorrerá una distancia de 57.7 km, desde su concepción presentó problemas y desafíos importantes: un proyecto elaborado en un plazo demasiado corto y no contar con la totalidad del derecho de vía liberado, lo que implicó cambios de trazo en la zona de Acopilco y El Ocotal, al igual que en el tramo del Camino Real a Santa Fe (tramo 3).

Lo anterior “ha provocado un mayor tiempo de ejecución e incremento de costos”. El nuevo impulso al tren, que incluye la solicitud de 7,000 millones de pesos de presupuesto para el 2021 y la reciente activación del tramo 3 permiten considerar que en un par de años podrá, finalmente concluido.

alejandro.delarosa@eleconomista.mx