Los arrecifes coralinos son ecosistemas marinos que representan alta biodiversidad y productividad y prestan servicios ecológicos, económicos y sociales muy valorados en el estado de Quintana Roo, pero están en grave peligro por perturbaciones naturales y humanas, por ello, Iberostar, a través de su iniciativa Ola de Cambio, inauguró dos viveros en las aguas de la Riviera Maya y Cozumel para apoyar la recuperación de comunidades de corales y peces en un esfuerzo enmarcado con el Cinvestav.

“A largo plazo, la idea es crear diferentes tipos de corredores entre parques arrecifales, que constituyen parte de la segunda barrera arrecifal más grande del mundo y por diferentes factores ya no es una barrera continua”, comentó en entrevista la dra. Johanna Calle Treviño, coordinadora científica de Wave of Change para Iberostar en México.

Desde Iberostar buscan construir plataformas de investigación, educación ambiental, realizar estudios de reproducción sexual y asexual de corales, desarrollar nuevas tecnologías para mejorar la protección de costas, aumentar biomasa de peces, utilizar la biodiversidad local y maximizar la resiliencia.

Entre las soluciones de la firma hotelera para llevar a cabo la restauración a mayor escala, se ha echado mano de la fundación Iberostar para otorgar becas para investigaciones que ayuden a impulsar los proyectos de restauración de corales, la bolsa reúne 20,000 dólares enmarcada en cuatro capítulos.

En México, el mayor reto se encuentra en los arrecifes coralinos, debido a que desde hace cinco años se detectó en Florida una enfermedad que se ha investigado y que han denominado pandemia de corales, al país llegó en el 2018 y a la fecha ha atacado más del 70% de corales, “queremos convertir esto en una oportunidad, estudiar la enfermedad y las perturbaciones para ayudarlos a recuperarse”, indicó Calle Treviño.

viridiana.diaz@eleconomista.mx