El empresario Francisco Aguirre Gómez consiguió el 20 de septiembre del año 2018 que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) le autorizara las características técnicas de su señal de televisión identificado como XHFAMX-TDT, con operación del canal virtual 8 de la Ciudad de México.

El IFT concedió entonces 180 días hábiles para que el empresario iniciara los trabajos de instalación del equipo transmisor del canal y dejó abierta la posibilidad de legal de conceder una única prórroga de 180 días hábiles para permitir a Aguirre Gómez el encendido de su canal de televisión.

Los primeros 180 días hábiles comenzaron a contar el viernes 28 de septiembre de 2018, cinco días hábiles después de que surtió efecto la notificación del regulador al concesionario y concluyó en los primeros días de junio de 2019, por lo que Aguirre Gómez, si fuera el caso de que solicitó la prórroga, tiene hasta el arranque del año 2020 para echar al aire su señal de televisión.

El regulador autorizó al concesionario ubicar su antena transmisora en el cerro de Las Mesas Santiago Tepatlaxco, en Naucalpan de Juárez, a 106 metros sobre el terreno y con una potencia de transmisor de 13.150 kw.

Francisco Aguirre Gómez tuvo que esperar toda una vida, 50 años exactos, para volver al negocio de la televisión abierta en un segundo intento, el que puede ser el definitivo con la adquisición de uno de los dos canales digitales que en 2017 se pusieron a subasta en la Ciudad de México por el IFT.

El empresario consiguió en esa ocasión la concesión del canal 28 de espectro (8 virtual digital) de la capital, tras un pago 425 millones 929,000 pesos.

El viernes 10 de abril del 2015, Aguirre Gómez vio alejarse el sueño de volver a la televisión mexicana, tal como ocurrió en 1972 cuando el gobierno echeverrista presionó a Radio Centro para abandonar la titularidad del Canal 13 tras cinco años de haber estado en su poder, desde 1967 y cuando Aguirre Gómez contaba con 26 años de edad; aquel día, GRC incumplió con el pago de 3,058 millones de pesos para quedarse con 123 canales de TV con los que hubiera llegado a cada rincón de México.