La fuerza que ha cobrado el euro no sólo trae de cabeza a Mario Draghi y al Banco Central Europeo. Telefónica también tiene mucho que lidiar en ese campo. Con ingresos y operaciones en 14 divisas y la necesidad de rendir cuentas en la moneda única, la debilidad de muchas divisas frente a esta referencia penaliza los ingresos que vienen de esos países.

Los últimos años han sido para Telefónica una sucesión de impactos negativos en los resultados derivados del tipo de cambio. Y también de una gestión activa para neutralizar el efecto todo lo posible y reducir al máximo la dependencia de las cuentas de la volatilidad de las divisas. ¿El desenlace del combate? La operadora ha recuperado en forma de reducción de deuda una cantidad muy superior a la que ha menguado el flujo de caja libre por efecto de las monedas, según muestran las cifras que la compañía ha proporcionado por primera vez a los analistas.

Todo ello, empezando desde los ingresos, donde el tipo de cambio impacta de forma directa, sin capacidad de protección alguna. El año pasado, por ejemplo, la facturación de Telefónica se redujo 1,653 millones por el efecto de las divisas, según los resultados de la operadora de telecomunicaciones.

A partir de ahí llega la primera parte del esfuerzo mitigador. La operadora apela primero a coberturas naturales, según explicó su directora financiera, Laura Abasolo, a los analistas. Telefónica recibe los ingresos en monedas extranjeras en los diferentes países donde opera, pero tiene especial cuidado en que las inversiones sean en la misma divisa. De esa manera, si los ingresos son menores una vez traducidos a euros, también lo son las inversiones, con lo que se compensa en parte el efecto.

La consecuencia fue que los 1,653 millones de menores ingresos el año pasado por el tipo de cambio se convirtieron en 717 millones en el resultado bruto de explotación (ebitda) y se quedaron en 171 millones de merma del flujo de caja libre, según las cifras de impacto en el 2017.

EXPECTATIVAS PARA LAS MONEDAS

A partir de ahí llega la segunda parte del proceso: la gestión activa del endeudamiento en divisas. Telefónica no sólo tiene ingresos en más de una decena de monedas, sino que también se endeuda en un buen número de ellas. Y no lo hace de forma ciega, sino que, según fuentes del mercado, estudia la fortaleza o debilidad de cada una de ellas y actúa en consonancia.

Eso, a pesar de que la deuda en euros es, en estos momentos, la más barata que existe en el universo Telefónica. Los tipos de interés en mínimos históricos, incluso negativos a corto plazo, hacen imbatible la rentabilidad que se paga por ella. Pero también está el efecto apreciación o depreciación, lo que hace que, traducido a euros, un determinado nivel de deuda en una divisa específica pueda menguar o crecer dependiendo del comportamiento relativo.

Eso es lo que analiza Telefónica. Aunque el costo financiero de endeudarse en una divisa ajena al euro sea más alto, una posible devaluación de esa moneda hará que el principal de la deuda se reduzca una vez convertido a la moneda única y que el costeo extra quede compensado. A la vez, se intenta reducir al máximo el endeudamiento en divisas que tengan perspectivas de apreciarse frente al euro para que este efecto no aumente el pasivo.