La Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) aprobó este lunes la devolución al Estado, por parte del operador estadounidense Talos Energy, de la mitad del área contractual 7 de la Ronda 1.1, en aguas someras frente a Tabasco, donde se ubica el prospecto Zama, que fue el primero en que un privado encontró hidrocarburos en el país.

Luego de que en la 53 sesión extraordinaria del órgano de gobierno, realizada el jueves pasado, la CNH aprobó a este consorcio encabezado por Talos Energy en el que participan también la mexicana Sierra Oil, ahora filial de la alemana Dea Deutsche, así como la británica Premier Oil, la extensión de dos años más del periodo exploratorio del área, en la 54 sesión extraordinaria de este lunes le permitió devolver 233 kilómetros cuadrados conforme a lo establecido en el contrato firmado en 2015.

En los 232 kilómetros cuadrados que conservó, el consorcio contratista podrá continuar con las actividades exploratorias así como con la evaluación del prospecto Zama, que tiene un potencial prospectivo de entre 400 y 800 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, que es casi 10% de las reservas probadas del país.

Pero además, para la exploración del área, Talos Energy invertirá 2,036 millones de dólares hasta diciembre de 2019, para realizar estudios geofísicos y de caracterización del subsuelo, con el objetivo de definir si continúa con la exploración o comienza con el proceso de devolución del resto del polígono, quedándose únicamente con la fracción del campo donde se ubica el prospecto Zama.

En caso de obtener éxito en estos trabajos, la contratista definirá entonces si realiza una inversión adicional de 61.9 millones de dólares que incluirían la perforación del prospecto Xlapac que de resultar exitoso, llevaría a la empresa a una inversión de hasta 117.2 millones de dólares antes del 2021, con la perforación del pozo PokAtoc.

El objetivo de esta devolución, según la CNH, será maximizar el impacto de los datos adquiridos durante el periodo inicial de exploración así como los derivados de la evaluación del campo Zama para determinar el riesgo exploratorio de los prospectos identificados. Es decir, la empresa pretende concentrarse en las actividades exitosas que ha tenido dentro del área, donde junto con Zama lleva ya perforados cuatro pozos delimitadores de los recursos.

Pero además, mantener 233 kilómetros cuadrados implican un costo por cuota exploratoria establecida en el contrato, que se calcula por cada kilómetro que compone el área y de septiembre del 2015 a abril del 2019 han implicado para la empresa un desembolso de 25.1 millones de pesos, conforme los ingresos por fase exploratoria que reporta la CNH para el Estado por parte de este contrato.

Dado que el contrato del área 7 de la Ronda 1.1 es de producción compartida, implica devolución de costos del Estado hacia el contratista una vez que inicie la fase de desarrollo, que en el caso de Zama podría ser en 2022, luego de la inversión de 325 millones de dólares realizada desde diciembre del año pasado, en que arrancó la fase de evaluación de una parte del área.

“La CNH tiene que hacer un trabajo fuerte de supervisión para que los supuestos de gastos se cumplan”, explicó el comisionado Néstor Martínez en la sesión del órgano de gobierno.

Al concluir el programa de inversión del 2019 y si la empresa se queda con el área, deberá reportar mensualmente los costos ejecutados, que la Secretaría de Hacienda verificará tras la evaluación de la CNH.

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